Reino dividido
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Amado del Pino es uno de los más interesantes dramaturgos contemporáneos cubanos. Obras como Penumbra en el noveno cuarto, Tren hacia la dicha o El zapato sucio respaldan ese criterio.
Este año, Del Pino (Tamarindo, Ciego de Ávila, 1960) ha presentado, en una puesta en espacio (lectura dramatizada, movimientos básicos, luces, sonido), por Argos Teatro que dirige Carlos Celdrán, la pieza para ocho actores, Reino dividido, en la que, según sus palabras recrea el contexto y las contradicciones que les tocó vivir a dos subyugantes figuras de las letras del siglo XX cubano y español: Pablo de la Torriente Brau y Miguel Hernández.
Reino dividido, escrita en España luego de una intensa investigación, pudo ser vista en esta primera aproximación gracias a la Jornada Hernandiana auspiciada por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y la Fundación Miguel Hernández, de Orihuela, que dio inicio a las jornadas que vendrán por el centenario del autor, entre tantos bellos poemas, del conmovedor Nanas de la cebolla.
Es un texto que se aparta de los que conocemos de Del Pino, especialmente en cuanto a lenguaje se refiere, pero tan sólido y conmovedor como sus anteriores. El autor, a través de alusiones y referencias, líricas e históricas, va dibujando la trágica época de la Guerra Civil Española y, en ella, al Pablo de la Torriente Brau tan cubano, enérgico y humano, y al Miguel Hernández sensible, tierno, solidario y, como no, contradictorio.
Del Pino ha escrito Reino dividido como es la vida, como fue la guerra, llena de contradicciones, y sus personajes, principales y secundarios, están claramente trazados.
¿Cómo llegas a Pablo y Miguel?
Yo me enamoré del tema de Miguel Hernández, desde que era un guajirito en Tamarindo. Me sabia de memoria algunos de sus poemas. He intentado una obra que sea tan mía como Un zapato sucio. Por mi sensibilidad pasaron estos dos personajes y con ellos hacer un texto con toda mi alma. Son Miguel y Pablo, como pudieron encontrarse, que pudieron decirse, que yo los pondría a decir, y lo que yo pienso de lo que se pudieran haber dicho. Se me ocurrió ponerlos a conversar, reproducir lo poco que se dijeron y consta, y como todo arte, imaginar su encuentro, sus amores, como seres humanos.
¿Puedo decir que advierto un cambio en tu dramaturgia?
Más bien de tonos. Una elevación evidente de la estructura del español, aunque también están mis obsesiones, con el sexo, la angustia, con la mentira. Pero sí, hay un cambio hacia la poesía. Después del Noveno cuarto no quería derivar que sólo fueran peloteros y las posadas, emblemáticos lugares. Básicamente es una obra de Amado del Pino con las mismas obsesiones, claro mezclando con las de estas dos figuras.
De Reino dividido ha dicho Celdrán, director de Argos Teatro y de la puesta en espacio: es un texto difícil que trabaja sobre lo lírico más que lo dramático y, a veces, más lo narrativo que lo puramente teatral. Ha sido navegar por muchos estilos para lograr una teatralidad. También esta obra promueve el debate de ideas, el debate ideológico, del destino del artista, del sentido de la historia. Es como una gran coral en la que confluyen muchas cosas y, creo, ese fue el destino final que tomó la puesta en espacio.
Celdrán, ¿qué sucederá luego de la lectura?
Fue muy interesante esa lectura, tuvo mucho éxito con el público que la fue a ver. Se va a hacer el año que viene, para el centenario de la muerte de Miguel Hernández, en 2010. En eso entraría la Fundación de Orihuela, que estuvo presente en la lectura y se quedaron entusiasmados por el resultado, y otras instituciones. Se trata de un macro proyecto, porque es un texto grande y complicado, requiere fuerzas diversas uniéndose. Me interesa mucho.
Reino dividido, un excelente texto dramático, aun en fase de ajuste, que si bien refleja muy bien la época de Torriente Brau y Hernández, sus problemáticas, debates y contradicciones es muy contemporáneo. Un texto diferente, de otros aires y rumbos, una obra que se perfila esencial en la dramaturgia de Amado del Pino.
Foto http://www.cniae.cult.cu
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