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Un concierto todo Beethoven anima el espectáculo de la temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba (OSNC), de este domingo en su sede habitual del Teatro Auditórium Amadeo Roldán.
Obertura número 3, en Do Mayor, Leonora, Opus 72ª, Concierto número 4 para piano y orquesta, en Sol Mayor, Opus 58 y Sinfonía número 5, en do menor, Opus 67 en la propuesta del maestro italiano Francesco Belli.
La pasada semana fue solista, representando magistralmente dos obras para el clarinete, de su profesor Niccola Samale, Capriccio, nueve variaciones para clarinete y orquesta y del francés impresionista Claude Debussy, Rapsodia para clarinete y orquesta.
Luego de una función exquisita, el director sube al podio de la agrupación nacional con un programa intenso.
Cuando yo pensé hacer un concierto todo Beethoven, me surgió con el programa un pequeño juego pues la Obertura termina en Do Mayor, el Concierto empieza en Sol Mayor y la Sinfonía termina en Do Mayor, tónica dominante tónica, y además, escogí estas entre las más significativas de este compositor, declaró Francesco Belli.
¿Por qué el Cuarto Concierto de piano?
El cuarto es mi preferido porque es un concierto íntimo, muy diáfano, se puede decir que clásico, un Beethoven muy relajado.
Y acota el maestro: La Quinta Sinfonía, que decir de ella, no tengo palabras para describir esa obra tan monumental.
Para algunos músicos de la OSNC usted plantea en sus ensayos, una presentación europea.
Simplemente hago lo que decía Arturo Toscanini, pretendo siempre respetar mucho lo que escribió el compositor, hay veces que por tradición las obras se hacen de una manera. Busco interpretar lo que compuso Beethoven y por eso alguna vez los músicos pueden pensar que hago una interpretación europea, para nada, es solamente lo que escribió el autor.
Mientras, al piano estará un joven laureado, Patricio Malcolm, quien se enfrenta por vez primera a este título importante del catálogo beethoviano.
Nada más que encontrarse con Beethoven y poder tratar de descubrir todos los secretos que hay en la partitura, de todos los aspectos que conlleva, constituye un gran enriquecimiento para mi carrera artística y los proyectos por venir, afirma el cubano.
Malcolm se ha preparado para esta actuación desde hace tan sólo tres meses, poco tiempo para asumir un Concierto de esta envergadura. Mas, responde sin reparos cuando preguntamos ¿qué le provoca la pieza?
Enfrentarme a mí mismo, aceptarme, es algo de mucha franqueza y búsqueda interior. Siempre lo encuentro en Beethoven, una persona que con lo que fue de venático y sus rasgos agresivos, nos invita a encontrar nuestras virtudes y nuestros defectos.
Entre 1805 y 1808, Ludwig van Beethoven compuso estas tres hermosas creaciones de gran maestría musical. Dos siglos nos separan. Continúan siendo impresionantes y muchos, las distinguimos y disfrutamos.
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