La Sombra, Gólgota
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No es ya una rareza saber que el pintor Gólgota ha trabajado junto al Ballet Nacional de Cuba. Lo hizo en 2006 cuando Alicia Alonso le solicitó una obra, La carreta, para su ballet Cuadros de una exposición.
Ahora realiza un homenaje al aniversario 60 del Ballet Nacional de Cuba y a los 65 años de la primera vez que Alicia bailó Giselle.
Enigmas, en la galería La Acacia, va más allá del retrato, aunque desde los catorce cuadros se reconocen rostros, porque son bailarines reales, que amablemente brindaron su espacio de tiempo y su trabajo para que yo pudiera hacer la exposición, dijo el artista para esta página de CMBF.
Conocer a los bailarines despertó en el pintor una serie de ideas.
Yo pensaba hacer una exposición de cuerpos, de anatomías, la danza es todo figuras, movimiento, los bailarines son muy interesantes para los plásticos, pero cuando los voy conociendo me doy cuenta de la riqueza espiritual que tienen y de lo complejo que es el mundo de la danza, y de lo rico que es fuera del espectáculo, en los ensayos, antes de que se abra el telón.
Es así que poco a poco —explica— fui cambiando la tónica, casi sin darme cuenta, hasta que salió esto, una especie de retrato de las almas de los bailarines.
En Enigmas hay más de un alma retratada. Está Alicia, La mariposa azul, Giselle; El ángel de la danza, Joel Carreño y Yolanda Correa; en Humo, que es Tarde en la siesta, se ve a Viengsay Valdés, pero también el personaje, o Terpsícore, en el que Sadaise Arencibia representa la musa de la danza…del siglo XX.
¿Enigmas? Porque cuando yo empezaba tenía una idea, y esa idea se fue convirtiendo en otra, y en otra y cada una de ellas constituía una interrogante, y un enigma en sí, desde la maravilla de ver a Alicia, la gran señora que es, e imaginarla bailando y tratar de verla a lo largo de toda su carrera. Ese fue uno de los primeros enigmas, después cada uno de los bailarines es un mundo de misterios, porque no hablan, comunican su arte con el movimiento.
Gólgota, con esa figuración realista que lo caracteriza, ha descubierto muchos enigmas, la dualidad del bailarín y el personaje
El pintor mantiene su discurso acerca del drama del ser humano, en este caso de los que hacen ballet. Es el drama de estos muchachos que sufren, que sienten, que viven un mundo desde muy pequeños, desde los siete años. Ellos van buscando su mundo, y van dejando huellas, sangre, piel y de alma, con todos esos pedazos yo pinté.
Novedoso sin dudas, que el artista, que hasta ahora ha extraído a las personas del mundo real y las ha colocado en un mundo otro, en este caso ha plasmado el mundo del ballet, los espacios reales, las salas de ensayo, el teatro. Es un mundo muy fuerte, muy grande, muy desconocido y que trato de mostrar.
El artista vivió el nacimiento de un ballet, desde que no lo conocen hasta la puesta en escena. Es una tarea titánica. Todos los mitos que hay de las bailarinas sangrando, es cierto. La entrega total a la danza. Su instrumento es el cuerpo y si les sucede algo se les acaba la vida, ese drama es lo que trato de dar aquí, por ejemplo en Mixtificación III.
¿Cómo surgieron los cuadros?
Hay cuadros que fueron pensados, pero la mayoría, surgieron en el ballet. Yo iba a los ensayos, me sentaba en una esquina, los veía bailar y así fueron surgiendo.
¿Y la idea de la instalación?
La instalación es una sorpresa. La idea original era pintar cuadros, pero los bailarines, como un gesto de reciprocidad tal vez, me dieron sus zapatillas, sus puntas, las muchachas primero, pensé que además era interesante la de los hombres, y con todas ellas, me dije, tengo que hacer una obra plástica, y consideré que nunca un retrato iba a ser mejor que las propias zapatillas de un bailarín. Ahí están, una colección. Alicia también me dio sus zapatillas, un gran honor, un gran placer.
¿Le interesa contar una historia?
De hecho no, me ha ocurrido muchas veces, y con esta exposición más todavía, que a veces las historias que cuentan las personas que ven los cuadros son mucho mas interesante que las mías. Yo prefiero quedarme con mi historia y que cada uno se quede con la suya.
Gólgota descifra Enigmas, desde esos óleos sobre lienzo, con una particular utilización de luces y sombras. El movimiento detenido para siempre.
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