Luis Enrique Camejo
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El gran Alejo Carpentier escribió mucho sobre su ciudad. En uno de esos deseos por explicarla dijo: La Habana se dibuja, crece, se define, sobre el cielo luminoso del atardecer…. Pero, hay más aún, pues han sido numerosos los artistas de la plástica que ha visto en ella tema de inspiración.
Un breve recorrido para apreciar algunas de esas obras que la han plasmado en lienzos desde distintos ángulos y momentos, permite la exposición La Habana, 490 años en el imaginario de los creadores.
Viene siendo el prólogo al muy próximo aniversario de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana (16 de noviembre) y el lugar es muy especial, la sede del Centro Hispano-Americano de Cultura, cuyo edificio frente al malecón habanero se identifica como Las Cariátides, por las columnas que presiden su fachada.
Lesbia Méndez Vargas, directora de la institución, precisó que la muestra se organiza como parte del Programa Rutas y Andares de la Oficina del Historiador y llega acompañada de conferencias, audiovisuales, música, y lectura de poesía, siempre con el tema de la ciudad.
Con respecto a la exposición colectiva explicó que propone un recorrido por la creación plástica cubana que ha tomado como tema, pretexto o contexto, a la ciudad de La Habana.
Sus curadoras, Onedys Calvo y la propia Lesbia Méndez, contaron con obras que pertenecen a los fondos del Museo de la Ciudad de La Habana -piezas representativas de la etapa colonial y del recién concluido siglo XX-, y de creadores contemporáneos que trabajan con asiduidad el tema.
Queríamos hacer un recorrido historiográfico, pero también ilustrar los diversos aportes estéticos - conceptuales, que han hecho los artistas de diferentes generaciones.
La exposición parte de una pieza del siglo XVIII de Juan del Río (1748-18..?), pintor de asuntos religiosos y retratista, uno de los pocos conocidos de la historia colonial que inmortalizó a capitanes generales, regidores, alcaldes y nobles.
La pieza exhibida es el Retrato de Don Luis de Las Casas, que aun cuando es la única obra que no tiene a la ciudad como centro de su expresión —indicó Lesbia—, sin embargo, en dicho lienzo aparece a un costado del personaje retratado un referente arquitectónico (La Casa de Beneficencia y una fortaleza) que definitivamente, lo contextualiza y relaciona con La Habana.
Por supuesto, que no faltan en esta selección los reconocidos grabados que durante los siglos de colonización hicieron a la capital dibujantes y grabadores extranjeros, que hoy constituyen imprescindibles referentes de la fisonomía y el espíritu de La Hababa colonial.
La curadora se refiere a litografías de Federico Miahle y de otros grabadores franceses como Hipólito Garnerey, Dominique Serres, y Elias Durnford, quienes representaron escenas que, analizadas en detalle, ofrecen una valiosa información sobre las costumbres y vestimenta en la sociedad habanera durante el siglo XIX.
Fueron las primeras imágenes de La Habana, de manos de dibujantes y grabadores europeos, cuya intención fue reproducir la realidad de la Isla, con cierta visión costumbrista y pintoresca, y ahora tienen un alto valor testimonial.
La exposición lleva luego al espectador interesado por un recorrido que atraviesa varias épocas desde la pintura académica rumbo a las vanguardias artísticas del siglo XX, obras de los maestros que redimensionan, formal y conceptualmente, el tratamiento de la ciudad, dígase Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Amelia Peláez, hasta llegar a creadores de hoy como Luis Miguel Valdés, Luis E. Camejo, Eduardo Rubén, Nelson & Liudmila, Pedro Abascal, Arturo Montoto, Rigoberto Mena, Kadir López, José Luis Díaz Montero, Douglas Pérez y Julio César Peña.
Todos los cuadros incluidos, piezas de creadores desde el siglo XVIII hasta nuestros días, confirman como, desde los discursos más variados, los más diversos lenguajes, formas y hasta con muy diferentes intensiones, los artistas han sido seducidos por la plasticidad y el encanto de La Habana, una ciudad que festejará sus 490 años de existencia.
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