Grupo Aires
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Se sabe que, como otras formas legadas a Cuba desde España, hace mucho que el flamenco encontró puerto en La Habana. Pero –en los últimos tiempos- su transitar lo acentuó una policromía de intereses renovados.
A niveles todavía no estudiados, creció el gusto por el género y, de manera proporcional, los hicieron sus intérpretes.
En ese ínterin vio la palestra el grupo Aires, en 1995, por cuenta de la bailaora y coreógrafa española Paz Díaz… Entonces se dejaban escuchar lo mismo en lugares destinados al flamenco tradicional, que donde se realiza su fusión con la música cubana, o en aquellos destinados a la canción y el bolero.
Así fue como se les vio en diciembre de 2003, en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán, invitados por el guitarrista eslavo Aco Bocina, considerado uno de los tres mejores mandolinistas del mundo; o en la sala Mella, durante el Festival Boleros de Oro, en 2004 y 2006.
Ese mismo año actuaron junto al cantautor español Diego Paqué, cuando presentó en la capital del país su disco compacto Un botón de cada color.
Entretanto, por iniciativa de su actual director: Ulises Menocal, fundaron el notorio Flamencazo más largo de Cuba, que en 2004 reunió a los cultivadores de esa raigal en una avalancha sin precedentes.
Pero, en los últimos meses, el rumbo de Aires tomó otro nivel; al impulsar su presencia con un nuevo y distintivo repertorio, acentuado por un notorio discurso rítmico, entre particulares versiones del cancionero popular.
Con una pieza tan emblemática como Dos Gardenias (Isolina Carrillo) o Costumbre (Juan Gabriel) el grupo grabó su primer compacto bajo el título de Simplemente Aires, e inició su colocación a lo largo de la Isla.
Se fueron a la muy occidental Pinar del Río y hasta el oriente, para llevar el fonograma, también, a Santiago de Cuba; y presentarlo poco después en el habanero Centro Hispanoamericano de Cultura, durante el espectáculo Flamenco a lo cubano.
Mientras, ganaron el Premio en la categoría de Música Flamenca en el III Festival Cuerda Viva, que organiza el programa del mismo nombre de la televisión nacional.
Flamenco a lo cubano, por demás, ratifica el gentilicio que describe al conjunto.
La manera de hacer, desde el flamenco tradicional hasta la fusión con la música de la Isla, se realiza entre componentes autóctonos del género: guitarra y caja, que completan el teclado, el bajo y las congas cubanas, para acompañar al cantaor Héctor Rodríguez, entre bulerías, sevillanas, tangos, alegrías y las rumbas flamencas con que recrearon su nuevo repertorio de boleros y canciones.
Asimismo, el enérgico y quejumbroso cante se acentúa con la fuerza coreográfica del baile femenino.
DECIR PROPIO
Simplemente aires viene a confirmar el apego del grupo por la fusión, desde una mantenida cubanía enriquecedora de los ritmos, lograda por el eficaz balance de voces y timbres, la ejecución instrumental y el énfasis de sus invitados.
De hecho, la selecta lista aventura la prolija magnitud de los arreglos que concibió Yoan Yabor, también director musical, y uno de los cantaores.
Mucho dicen el tres de Juan de la Cruz (COTÓ); la flauta de Orlando Valle (MARACA); las congas de Los Papines; el saxofón de Javier Zalba; Pablo Menéndez en la guitarra eléctrica; así como la batería y pailas de Samuel Formell; además de Novel Voz y Vocalité en parte de los coros; haciéndose notar el estudiado balance interpretativo, de tema en tema, hasta lograr un verdadero conjunto de todos estrellas en la pieza final: Gitana sin igual, de Héctor Rodríguez.
Dedicado al recientemente desaparecido trombonista cubano Juan Pablo Torres, quien se ligó emocionalmente a la génesis del disco y por cercanía al colectivo, que integra su nieto Danny Torres en el cajón de aire, el compacto incorpora también a sus hijos Dennis, Douglas, Daniel, Yamina y Daniellys Torres, en el teclado, las congas, bongoes y el bajo.
Por si fuera poco, Simplemente aires se realizó cual pensada dramaturgia. Los resultados lo identifican como una puesta radial, con las intensiones y la dramaturgia requerida en el medio donde también se realiza Menocal (Radio Taíno), que al frente de la producción, la dirección artística y general del fonograma, supo conciliar talentos y aunar criterios –además- extra musicales: de manera que la fusión de ritmos no fuera sólo parte del criterio interpretativo.
Los taconeos ilustrativos, en armonía con el conjunto y la entrega gráfica de Luis Rodríguez Noa, no son en el disco partes aisladas, sino integración total, entre la música, las artes plásticas y la danza.
De manera que Aires entró en un nuevo momento. Su acento tiene ahora otro sello, evidente, en el ya copado espacio de similares en Cuba.
Si bien mantiene la identidad que los preconizó y comenzó a distinguir, esta etapa significa la madurez de su talento, pensada desde la fusión propia del flamenco, pero categórica de su decir propio.
Luego, con tan particular cancionero, Aires no ha hecho sino alcanzar su próximo peldaño: el que ahora deben pisar con mayor énfasis, para seguir la tan observada cuesta del género, en estos tiempos cubanos.
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