En toda obra creadora, su proceso final es el reconocimiento del público.
Un concierto con las piezas ganadoras en el Concurso Musicalia que convoca anualmente la Facultad de Música del Instituto Superior de Arte (ISA) se realizó recientemente.
Las composiciones de José Víctor Gavilondo, Alejandro Falcón y Víctor García, entre los premiados de la edición, se disfrutaron por un prestigioso jurado, profesores de la universidad y los alumnos de las diversas especialidades.
Mas, Cantos afrocubanos de origen mbenbos y bantu, de Yanier Hechavarría, despertó mayor interés en mí. Concebida para mezzosoprano y piano, la obra contiene una gran carga emocional que nos revela un mundo complejo y lleno de inquietudes.
Así, no lo pensé dos veces y me dispuse a conversar con este novel músico, al cual su profesor, el reconocido compositor e instrumentista, Juan Piñera, tiene entre sus mejores discípulos actuales.
LG: Es un excelente intérprete del saxofón. Sin embargo, al concluir sus estudios de nivel medio superior decidió abandonar la carrera para iniciar la de Composición Musical. ¿Qué le motivó a esto?
YH: No he abandonado del todo al saxofón, de hecho entre mis planes inmediatos está el poderlo continuar junto a la carrera de Composición. Pero siempre sentí la necesidad de componer y, al hacer las pruebas de ingreso a la Universidad de las Artes, pensé que sería bueno empezarla. El saxofón lo estudié académicamente durante más de ocho años y necesitaba hacer otras cosas también, fue así que surgió esta idea.
LG: ¿Cómo recibió Yanier Hechavarría el Premio Musicalia de Composición con la obra Cantos afrocubanos…?
YH: Para mi fue una experiencia muy buena. Realmente llevé esta obra al concurso con el objetivo de presentarme solamente, nunca pensando que ganaría el premio. No es una obra de larga duración y está hecha sin grandes pretensiones. Con tantas personas buenas que optaron en varias categorías y yo solo participé en una de ellas, la noticia fue una sorpresa porque no lo esperaba. Todo ello sirvió para darme cuenta de que no voy por mal camino y me da un voto de confianza a mi mismo y motivación para seguir componiendo, máxime con un jurado tan prestigioso como el que valoró las obras.
LG: La pieza en concurso me impresionó por contener un profundo mensaje. No podría describir con exactitud las diversas sensaciones que experimenté al escucharla, solo se que un artista y, sobre todo, un gran ser humano se descubría tras cada sonido. Para un creador, siempre no es fácil transmitir con la técnica y los conocimientos académicos adquiridos, la fuerza que mueve su mundo interior. En usted esto se manifestó con absoluta naturalidad. ¿Qué le hizo concebir Cantos afrocubanos…?
YH: Estos textos eran cantados por las plañideras ,encargadas de llorar en los rituales funerarios, y me llamaron mucho la atención porque desde hacía tiempo quería plasmar un sentimiento tan profundo como lo es la pérdida de alguien cercano; así la música no fuera solo sonido, sino mezclar también la teatralidad y trasmitir un mensaje mucho más claro. Regularmente pensamos, cuando componemos, en un público conocedor que entiende tu lenguaje, pero para mi siempre ha sido muy importante poder llevar, sin afectar la calidad de la obra en sí, el argumento a todo público. Lo que quise plasmar fueron elementos o reacciones tan cotidianos como pueden ser llorar, suspirar o gritar, elaborados con un sentido artístico a través de la música.
LG: Actualmente la música compuesta por los contemporáneos no es bien aceptada por el gran público. Muchas veces esto ha pasado con los genios que trascendieron en la historia del arte musical. ¿Cuán importante resulta para el compositor y su obra el que ésta sea ejecutada y apreciada?
YH: Para mi cuando la obra no se interpreta ha quedado trunca. Un compositor existe mientras exista su música tocada y escuchada. De lo contrario sería como un retoño que no llega a florecer. El que tu obra se escuche también entraña una identificación del intérprete y del público con la misma. Para los jóvenes compositores que estamos empezando en este mundo, se hace muy difícil que se interprete las piezas que escribimos y siempre estamos rogando por su actuación. En el caso del concierto de premiados tuve la suerte de contar con Lázara Claro y Lisandra Rodríguez que la hicieron de una manera extraordinaria.
LG: ¿Por qué la música compuesta en la actualidad no es aceptada por todos, incluso por algunos músicos?
YH: Es una pregunta compleja porque eso siempre ha sido una polémica entre nosotros los músicos. Desde que nacemos estamos escuchando música tonal, del pasado. Considero que en los programas de estudio de las escuelas de música hay un vacio, en el cual realmente no se profundiza en la creación actual y porqué los compositores buscamos un lenguaje diferente. Muchas veces el gusto se forma y como mismo se nos habla y ofrece música genial de Bach, Mozart, Beethoven… se debe ir creando un mayor acercamiento a la música de estos tiempos, crear una mentalidad abierta a lo diferente.
LG: Supongo que ser alumno del maestro Juan Piñera más que un honor ha significado una gran fuente de conocimientos en estas lides.
YH: Conocer a Piñera y pertenecer a su clase es un orgullo para todo alumno, porque él no solo te enseña a componer, sino a ser humano, culto, a interesarte por todas las ramas artísticas y a ser un compositor sensible con todo lo que te rodea. Pienso que Cantos afrocubanos… es fruto de esto que me ha enseñado Piñera porque me ayudó a mezclarme con el mundo del teatro, la pintura. Siempre sentí inclinaciones hacia la cultura en general pero con él aprendí no solo a apreciar una obra, sino también a discernir entre lo bueno y lo malo y principalmente a identificarme con ella. Juan Piñera es una persona muy especial, con mayúscula, y considero que es ejemplo para todo músico.
LG: Con tantos Premios Nacionales de Música impartiendo clases en el Departamento de Composición, estoy pesando en los maestros Harold Gramatges, Alfredo Diez Nieto y Roberto Valera, ¿no cree que pudiera en un futuro dar continuidad a esta luminosa lista?
YH: Si llegan los premios, bien, pero no es algo en lo que pienso, de hecho alcanzar tal reconocimiento es muy difícil. Obtenerlo, hipotéticamente hablando, sería como un homenaje y una muestra de afecto y amor a la carrera de todos estos maestros que me han antecedido. Me siento muy orgulloso de la escuela cubana de composición. Soy un gran admirador del Grupo de Renovación Musical con personalidades como Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla, y de la vanguardia de los años ’70 también. Incluso, me siento muy identificado con ellos. Lo más importante en todos los compositores anteriores a mi generación es que han sabido impregnar en su música la esencia de lo cubano.
*El autor es pianista y profesor del Conservatorio Amadeo Roldán.
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