Del Septiembre Barroco que organiza el Conjunto de Música Antigua Ars Longa, conversamos acerca de uno de sus conciertos, realizado en la Iglesia de San Francisco de Paula, sede de la agrupación cubana, en las márgenes de la Bahía de La Habana, del Centro Histórico.
Recientemente se presentó un colectivo ocasional denominado Camerata Concierto Barroco, tras la convocatoria y dirección del fagotista Abraham Castillo. El programa resultó atractivo por el repertorio y la confluencia de talentosos músicos cubanos.
Así, abrió con el estreno en Cuba del Trío, de Giuseppe Antonio Brescianello (1690-1758), en manos de la violinista Arianna Ochoa, Abraham Castillo en el fagot, la cellista Elis Regina Ramos y el clavecinista José Antonio Méndez.
El conjunto destacó por un excelente ensamble, con bien logrados diálogos entre el violín y el fagot, que fueron apoyados por un continuo integrado al carácter e intensión que éstos asumían en cada momento. La obra en sí, es de una factura magnífica, rica en melodías y contrastes dinámicos.
Luego, continuó con la Sonata # 5 en Fa Mayor, de Johann Dismas Zelenka (1679-1743), pieza que tuvo su premier en Cuba, el 1 de marzo de 2007. La presente audición fue asumida por la flautista Floraimed Fernández, el violinista Frank Berenguer, el fagotista Abraham Castillo y Karla Martínez en el clavecín.
Si analizamos esta Sonata de Zelenka, se puede apreciar que los movimientos rápidos se hacen algo extensos, dilatados. Luego que ya se realizó una exposición coherente de las ideas temáticas, éste las reelabora una y otra vez, combinando dúos dentro del formato y pasándolas por distintas tonalidades afines.
Esto conlleva a una repentina desconexión del espectador, aún cuando los intérpretes tratan de salvar el inevitable aspecto con una ejecución adecuada, principalmente en el tercer tiempo.
Sin embargo, la obra contiene un hermoso Adagio, que bien supieron aprovechar los músicos. Entre ellos quisiera destacar el hermoso sonido de la flautista Floraimed Fernández y las destrezas técnicas de Abraham Castillo en los pasajes de virtuosismo, realmente interesante la manera con que trata Zelenka el fagot dentro de la partitura.
Poco después escuchamos la Sonata # 2 para violín y órgano, de Heinrich Ignaz Franz von Biber (1644-1704), que interpretaron Frank Berenguer y José Antonio Méndez.
En realidad se trataba de unas variaciones. No olvidemos que el término Sonata, significa sonar, nada comparado con la forma Allegro de Sonata que posteriormente se consolida; legando hasta la actualidad una de las estructuras formales más importantes y utilizadas por músicos de épocas posteriores.
Dicha composición es un ejemplo fiel del tratamiento que le dieron al violín distintos autores barrocos, al utilizar dificultades técnicas que bien podrían haber sido creadas en el presente, cuando el virtuosismo parece poner a prueba al más ducho de los intérpretes.
La presentación de Abraham Castillo y la Camerata Concierto Barroco culminó con el estreno en la Isla del Concierto en Mi menor para violoncello, fagot, cuerdas y clavicémbalo, de Antonio Vivaldi (1678-1741).
La obra no dejó de ser un descubrimiento. Ya lo había advertido Castillo a este cronista, pero no imaginé encontrar una partitura tan atípica dentro de la producción de Vivaldi y para lo que cotidianamente atendemos en los compositores contemporáneos con piezas concertantes.
El primer movimiento, Adagio, no es más que una especie de recitativo conjunto del cello y el fagot, con apariciones intermedias del tutti en tempo rápido. Con el Allegro siguiente pasa lo mismo, pero esta vez a la inversa. Sin embargo, en el último movimiento Vivaldi se muestra más acorde a sus planteamientos habituales del Concierto: intervenciones de los solistas con el acompañamiento armónico de la orquesta y los acostumbrados tutti.
Elis Regina Ramos y Abraham Castillo, quienes estuvieron en los roles principales, a pesar de haber comenzado con una afinación poco exacta en correspondencia con la orquesta, supieron enmendar tal situación para poco después continuar un discurso que convenció y se llevó el reconocimiento del público asistente.
Valdría mencionar entonces la nómina de esta pequeña orquesta de cuerdas, integrada por Arianna Ochoa, Mónica Betancourt, Frank Berenguer (violín), Anolan González (viola), Susana Rivero (contrabajo) y Karla Martínez (clavicémbalo).
En todo el concierto percibimos un especial entendimiento de la música del Barroco, al mostrar sus protagonistas un especial gusto al tocar. No en balde convergieron en él algunos de los más talentosos músicos cubanos de las jóvenes generaciones.
Así trascurrió este encuentro de Septiembre Barroco, en el que nuevamente aplaudimos la iniciativa del fagotista Abraham Castillo y las pruebas de camaradería y amor en la buena música defendidas por los instrumentistas que le siguieron en esta ocasión.
* El autor es pianista y profesor del Conservatorio Amadeo Roldán. |