Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba (OSNC)
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La cultura cubana puede contar ya con la revitalización del movimiento sinfónico en la Isla, tras acontecer en La Habana el IV Encuentro Nacional de Orquestas Sinfónicas.
La edición realizada, íntegramente en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán, durante siete días, permitió otro paso importante en la consolidación de las agrupaciones profesionales, pues un repertorio enteramente sinfónico se presentó por cada una de las orquestas, incluso las juveniles que participaron.
Por vez primera se hace presente este aspecto, no alcanzado en anteriores eventos. Obras escritas para este formato se dejaron escuchar, en su gran mayoría con determinadas complejidades técnico-artísticas y resultados evidentes, en unas más que otras, pero todas en un balance positivo.
Para la ocasión se presentaron programas del repertorio del inmortal Ludwig van Beethoven, como parte del homenaje por el aniversario 180 de su muerte.
A pesar de las carencias de locales para los ensayos, el vestuario y los instrumentos, las orquestas se prepararon en sus territorios y desde estos lugares ofrecieron su labor.
Los Encuentro con cuatro años, constituyen momentos culminantes del Programa de Desarrollo de la Música Sinfónica que dirige el Instituto Cubano de la Música, las orquestas profesionales van nutriendo sus nóminas con egresados, la visita de directores experimentados, un avance en sus repertorio y progresivos crecimientos en los resultados artísticos.
Una clausura emotiva
El tributo al compositor y director de orquesta Félix Guerrero, por los 90 años de su natalicio se efectuó en el concierto de clausura con su Homenaje al Sóngoro Cosongo, una pieza muy cubana, desde su raíz por los versos de Nicolás Guillén y en la presencia de timbres bien nacionales con una orquestación eminentemente sinfónica.
Para la maestra Maria Elena Mendiola y los músicos que integraron la orquesta va una gran felicitación en su propuesta musical que agradecimos todos.
Una de las obras que siempre disfrutó el maestro Félix Guerrero es Bolero de Maurice Ravel, que precisamente fue interpretada en la noche, bajo la dirección de la maestra Yeny Delgado, titular de la Orquesta Sinfónica de Matanzas.
Jóvenes que conformaron la orquesta IV Encuentro fueron los solistas con destacados desempeños: Dalila Valero (flauta) de la OS de Camagüey, Antonio Sánchez (oboe) Villa Clara, Alejandro Granados (saxofón) del Instituto Superior de Arte de La Habana, Emilio Sánchez (trombón) Villa Clara, entre otros.
Mas, el espectáculo subió de temperatura con la actuación del pianista Frank Fernández, interprete beethoviano, un virtuoso que hizo vibrar al auditorio, desde las cadencias, pasando por el adagio hasta el ancore.
Una exquisita atmósfera se creó con el Concierto Número 5 en Mi bemol mayor para piano y orquesta opus 73 del compositor alemán, magistralmente acompañado por el maestro Enrique Pérez Mesa, que logró un excelente ensemble entre las secciones, principalmente, entre la madera y los viento metales.
El Tema de amor de la épica obra La Gran Rebelión del maestro Frank Fernández resonó nuevamente en la sala Roldán. El compositor dedicó la pieza al violista José Marón, recién fallecido, músico de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba (OSNC).
Es hermoso como se fortalece en cada uno de los encuentros el movimiento sinfónico de Cuba, comentó el maestro Fernández, quien regaló La Comparsa de Ernesto Lecuona a todos los músicos sinfónicos que participaron en la edición, pues detrás de cada nota, apuntó, hay un esfuerzo enorme pues día a día trabajan con tesón.
La orquestación del maestro Mario Romeu consiguió el interés del público. Los músicos de la agrupación cantaban desde el susurro, la ejecución de los trompetas Rodolfo Horta de la OS de Matanzas y Jorge Rubio de la OSNC, las pailas con Abiel Chea, y el maestro Frank Fernández soneando, permitieron un emotivo cierre.
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