Considero imprescindible para cualquier músico cubano, además de poseer un sentido de pertenencia nacional, sentirse genuinamente latinoamericano. Entonces se hace necesario conocer las tradiciones culturales y movimientos artísticos que se gestan en la región, a través de los cuales podamos estrechar cada vez más nuestros vínculos.
En el presente comentario quisiera reseñar un evento que se ha convertido en obligada referencia dentro del área. Se trata del Concurso Internacional de Piano María Clara Cullell Teixidó que se celebra bianualmente en la ciudad de San José, Costa Rica.
Esta importante pianista y pedagoga, a la cual rinde tributo el evento, nació en Barcelona, España y se formó en el Conservatorio de la Universidad de Santiago de Chile, diplomándose más tarde en el Real Conservatorio de Madrid.
Desde la década de 1960 Doña María Clara laboró como docente en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, donde llegó a ser catedrática y, posteriormente, profesora emérita, formando a tres generaciones de pianistas.
Asimismo, su intenso trabajo como intérprete se mostró en numerosos recitales como solista y conciertos de cámara realizados en Perú, Chile, México, Costa Rica y España. No en balde la crítica costarricense la reconoce como una de las figuras más relevantes del panorama musical en ese país, durante la segunda mitad de la pasada centuria.
El año 2000, fecha que marcó el límite entre los siglos XX y XXI, vio nacer un noble proyecto, que bajo su nombre, convocaría a un grupo de jóvenes pianistas y profesores centroamericanos para debatir, aprender y confrontar experiencias artísticas en el mismo escenario donde desplegó su labor docente más importante.
Así surgió el Concurso Internacional de Piano María Clara Cullell que en cada edición ha ampliado su convocatoria hasta abarcar, en la actualidad, al Caribe Insular, Centroamérica, México, Colombia, Venezuela, Chile, Perú y Ecuador; con el objetivo de consolidar el desempeño pianístico naciente en la región.
Muchos concursos en la actualidad han perdido su propósito inicial de estimular el talento y servir de promoción al mismo; se han convertido en un gran monopolio, alejándose de la verdadera esencia y existencia del artista, ya que se basan en parámetros puramente idealizados de la interpretación o bien intereses políticos y económicos interfieren en la noble y compleja tarea de juzgar a jóvenes que se inician en el mundo artístico.
María Clara Cullell
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El María Clara Cullell es una de esas excepciones a lo referido anteriormente. La competencia se desarrolla paralelamente al Taller de Actualización para Pianistas, en el cual los miembros del jurado ofrecen conferencias, clases magistrales y pequeños recitales; actividades que lo distinguen y hacen más atractiva su convocatoria.
Quizás lo más importante para los cubanos es que el evento costarricense ha sido testigo del nivel alcanzado por la enseñanza artística en la Isla.
En la segunda edición, los instrumentistas Roxana Martínez, José Alberto Landa y Leonardo Gell obtuvieron los tres premios en la categoría intermedia, cuando sólo se establecía otorgar dos.
Luego, en 2004, la hazaña continuó con Karla Martínez y Yamilé Cruz al alcanzar el Primer y Segundo Premios en las categorías intermedia y avanzada, respectivamente.
Y, por si fuera poco, durante 2006, Mario Orlando El Fakih y Marcos Madrigal se alzaron con el Primer Premio y el Premio por la mejor interpretación de la obra obligatoria costarricense, en ambos niveles.
El nombre de María Clara Cullell se ha utilizado para materializar un empeño que comenzó con su labor artística y que hoy se consolida con este concurso, al cual han acudido más de un centenar de jóvenes pianistas entre 14 y 27 años de edad, contribuyendo a proyectar su huella en el tiempo.
Sirvan, pues, estas líneas como sencillo homenaje a la memoria de una excepcional pedagoga, cuyo legado continúa traspasando las barreras de una nación para convertirse en acontecimiento propio de toda una región.
* El autor es pianista y profesor del Conservatorio Amadeo Roldán.
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