Ulises Hernández |
Algo se dijo en los medios de comunicación nacionales acerca de la visita del pianista cubano Ulises Hernández a Salzburgo, ciudad que vio nacer a Wolfgang Amadeus Mozart el 27 de enero de 1756.
Invitado por la Embajada de Austria y la Fundación Internacional Mozarteum, Hernández presentó el estuche de 3 DVD Mozart en La Habana -su más reciente concepción artística- en la propia casa donde vivió Mozart gran parte de su corta existencia.
Este trabajo audiovisual, que gracias a Producciones Colibrí podrá disfrutar el público cubano e internacional, constituye la primera filmación mundial de todas las Sonatas y Fantasías para piano del genio salzburgués, en tanto se incluyen, además de las diecinueve Sonatas para piano solo, las seis escritas para piano a cuatro manos y la única que compuso para dos pianos.
Este no es más que el registro de aquellos recitales que, en 2006, reunieron en La Habana a once pianistas cubanos de varias generaciones, convocados por Ulises Hernández a raíz del aniversario 250 del natalicio de Mozart. Ellos fueron, además del propio Ulises, Víctor Rodríguez, Roberto Urbay, Yleana Bautista, Elvira Santiago, María Victoria del Collado, Marita Rodríguez, Yanet Bermúdez, Pedro Rodríguez, Fidel Leal y Leonardo Gell.
Mozart en La Habana presenta esos ocho conciertos en vivo, en los cuales se aprecian interpretaciones bien diversas y, sin embargo, con un mutuo sentido de acierto. Pero la singularidad del DVD está -y de ahí su título- en que combina imágenes de los pianistas en plena actuación con secuencias de la capital cubana.
Así, se nos deleita con las calles, sus edificaciones, patios, interiores, monumentos, paseos, parques y hermosos detalles que quizás pasen inadvertidos a la vista de un transeúnte común, pero que en la ocasión alcanzan un lugar protagónico con la excelente fotografía de Víctor Dennis; como si la música de Mozart estuviese ligada desde antaño con los parajes de La Habana.
Y créame que por momentos cualquiera llega a dudar de la veracidad de dichas imágenes. Tal parece que fuera ésa la ciudad de Mozart y no la nuestra, pero el ojo de un artista logra extraer lo más bello de esos sitios habaneros, muchos de ellos fruto de la restauración emprendida por la Oficina del Historiador de la Ciudad, a cuyo artífice, el Doctor Eusebio Leal Spengler, está dedicado el DVD.
Reconocimiento también para Julio Pulido, responsable de la grabación, mezcla y masterización sonora. Es importante decir que su mano fue decisiva para lograr un sonido bastante homogéneo con tres pianos Steinway and Sons diferentes. Me refiero a los ubicados en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán y la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, escenarios de dichos recitales.
Otro acierto es el diseño de Juan Carlos Viera, con una concepción muy sobria y elegante, tanto en la portada como en el interior del estuche, y las notas discográficas del maestro Roberto Chorens que anticipan mucho de lo que sucederá después, al menos ese encanto hecho palabra.
Mencionar asimismo el loable trabajo de René Arencibia en la realización audiovisual y la edición de Alián Hernández. Y ciertamente un equipo numeroso trabajó con entrega y abnegación hasta sacar a la luz el DVD Mozart en La Habana, convencidos todos de que el público tendrá ante si una verdadera obra de arte.
Por supuesto, que los mayores aplausos son para el maestro Ulises Hernández, quien concibió no solo el Festival Mozart en 2006, sino el material que comento. Mucho se ha hablado de su labor como pianista, profesor, compositor y promotor cultural; mas, no caben dudas de que su nombre sea ya imprescindible en la lista a quienes la cultura nacional quedará endeudada por los aportes realizados.
En mi humilde consideración, el DVD Mozart en La Habana constituye el mejor logrado y más fatigoso trabajo discográfico emprendido por Ulises Hernández. Con ello no olvido a Heitor Villa-Lobos/Cinco Conciertos para piano y orquesta, y a Serenata Cubana, sino que los tengo en cuenta para poder emitir este criterio.
Convencido estoy que el público sabrá valorar este regalo que hoy se nos ofrece. Así, el inmortal Wolfgang Amadeus Mozart tendrá un pretexto más para quedar eternamente ligado a La Habana y ésta, a su vez, lo acoja como un hijo en adopción.
Creo que todo aquel que se acerque a Mozart en La Habana escuchará, tras cada paseo por la ciudad, las bellas melodías mozartianas asociadas a sus rincones. Si así sucede, este DVD habrá quedado no sólo en la memoria de sus receptores, sino en la percepción de una nueva urbe: resultado de la perfecta comunión cultural que él representa.
* El autor es pianista y profesor del Conservatorio Amadeo Roldán.
Foto http://www.pprincipe.cult.cu
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