En mayo del año 2003, la pianista y profesora cubana Teresita Junco organizó un concierto con obras para piano a cuatro manos junto a sus alumnos Marcos Madrigal, Patricio Malcolm y Gabriel Urgell, quienes habían ganado, respectivamente, los premios del II Concurso Internacional de Piano Ignacio Cervantes de La Habana, celebrado en febrero de ese año.
La propuesta resultó muy atractiva, ya que en la capital cubana no existe un dúo que de manera estable se ocupe de ofrecer programas con las obras escritas para piano a cuatro manos o para dos pianos (ambas combinaciones cuentan con un repertorio amplísimo e importante), como tampoco es común que de forma ocasional los pianistas trabajen así.
A ello ha de sumársele que los jóvenes intérpretes involucrados se encontraban en un momento profesional muy exitoso y comenzaban a gozar de gran aceptación en el ambiente musical cubano. Estas características ya aseguraban la calidad del recital, que titularon Concierto a 8 manos, y la asistencia de un público entusiasta y heterogéneo.
Fue sin dudas una velada memorable que no olvidaremos los que estuvimos en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, no solo en aquella ocasión, sino en la segunda convocatoria, pues tuvieron que repetir el concierto debido al éxito alcanzado.
La experiencia personal de sus protagonistas, que disfrutaron como nunca antes compartir juntos, les incentivó a presentar una propuesta a Producciones Colibrí, sello discográfico del Instituto Cubano de la Música, para grabar un fonograma con obras para piano a cuatro manos, algo que no tenía precedentes en Cuba.
Para aquel entonces, Gabriel Urgell estaba en Francia, después de haber ganado por oposición el primer lugar del Ciclo de Perfeccionamiento que imparte el Conservatorio Superior de Música de París. Se pensó también incluir a Madarys Morgan, pero igualmente fue merecedora de una beca en el Conservatorio Superior de Música Reina Sofía, de Madrid.
Por estas razones, hubo de llamarse a Aldo López-Gavilán, destacado pianista cubano e hijo de la profesora Teresita, además de Marcos Madrigal y Patricio Malcolm que ya habían participado en aquellos recitales del año 2003.
Así, todos se dieron a la tarea de seleccionar las obras idóneas que le imprimieran al disco una dramaturgia coherente, acorde asimismo a la personalidad y preferencias estéticas de cada uno de los jóvenes pianistas que intervendrían en este.
Después de unos meses de trabajo artístico y técnico, salió a la luz el DC Concierto a 8 manos, que fuera luego nominado al Premio Cubadisco 2008 en la Categoría Música de Cámara.
El fonograma lo inician Aldo y Teresita con la Petite Suite, de Claude Debussy, obra que vislumbra claramente los aires melódicos y armónicos del impresionismo de este francés que marcó una impronta bien delineada en la historia de la música.
Algo destacable en su interpretación es la utilización del pedal, sin los excesos que muchas veces suponen algunos ejecutantes en Debussy y sí en función de escuchar los colores armónicos y el ir y venir del fraseo. Unas veces se nos muestran con mesurada elegancia, otras tranquilos o más sencillos, pero siempre con gran sutileza e inteligencia, según el momento. Así, nos sugieren imágenes, sensaciones e ideas de lo que ellos entienden de la Petite Suite y que nos dicen mucho de su bagaje cultural y creatividad.
Luego, Marcos y Teresita se unen en la Sonata, de Francis Poulenc, otro notable galo del siglo XX, con la que dan un contraste radical en cuanto a carácter. Entre los movimientos valdría resaltar el primero (Preludio), en el que ambos pianistas se funden como uno solo, dándole gran fuerza y claro sentido del ritmo.
Le sigue entonces la Sonata en Re Mayor Kv. 381, de Wolfgang Amadeus Mozart, en manos de Patricio Malcolm y Teresita. En mi criterio, el primer movimiento es el menos favorecido, debido a leves atropellos en pequeños motivos rápidos o simultáneos, como también algunas situaciones de balance entre los pianistas. Asimismo, es de resaltar el hermoso fraseo de Teresita Junco cada vez que expone el tema del Andante en el registro central, con especial calma y hondura.
Llegamos entonces a la interpretación de Teresita y Marcos Madrigal de la Fantasía Opus 103 en Fa menor, de Franz Schubert, quizás la obra más comprometida de las incluidas en el disco, por lo difícil de hilvanar y conducir la música con una coherencia unificadora de los tres movimientos internos que se entrelazan entre si.
También es compleja desde el punto de vista técnico por la diversidad de diseños pianísticos, pero sobre todo lograr la expresividad tan profunda que ella encierra en si misma, traducida con suma sencillez en muchas ocasiones, dos virtudes que no se encuentran comúnmente y que Teresita y Marcos muestran en perfecta dosis.
Casi al final, Patricio y Teresita intervienen nuevamente con los Tres Retratos, del francés Gerard Meunier. La obra transcurre entre momentos de gran alegría, otros muy sarcásticos y el segundo retrato (Princesa Negra) que se expresa por si solo como una alegoría al jazz, en el que la maestra hace gala de su swing también a través de la voz.
No pudo ser mejor cierre para el disco que las Tres Danzas Cubanas, de Ignacio Cervantes: La camagüeyana,Los delirios de RositayLos muñecos. Resulta sumamente interesante la versión que hacen Aldo López-Gavilán y Teresita Junco, al recrear las figuraciones rítmicas de la parte grave y los juegos que establecen con las melodías de las mismas; indudablemente una muy original y fina manera de interpretarlas.
En todo momento, el disco nos trasmite esa feliz -y siempre valiosa- sensación de festejo, alegría y libertad. No podía ser de otra manera, se trata de una profesora con sus alumnos-colegas.
Considero que una de las maneras de hacer música de cámara en el que la comunicación e interacción con el otro se expresa con mayor intensidad es, precisamente, entre dos pianistas en un mismo teclado. Así, lo dicen con sus interpretaciones estos cuatro artistas y lo advierte el maestro Roberto Chorens Dotres en sus notas discográficas, en las cuales impregna la frescura y armonía que se percibe cuando escuchamos el disco.
Un numeroso equipo de trabajo participó en Concierto a 8 manos, responsables todos de la calidad del mismo: Marta Bonet en la producción general; Jorge Valle como productor ejecutivo; Guido López-Gavilán, Aldo López-Gavilán y Daiana García en la producción musical; Teresita Junco como directora musical; la grabación, mezcla y masterización a cargo de Giraldo García y su asistente Miguel Salcegama; el diseño en manos de J. A. Mompeller, con las fotografías de Carlos Merino y la producción gráfica de Marta Rodríguez.
Concierto a 8 manos es una nueva propuesta que llega a la discografía cubana, gracias a Producciones Colibrí. A sus protagonistas llegue la felicitación del autor de este comentario, esperando otras entregas de calidad interpretativa como la mostrada en este fonograma.
* El autor es pianista y profesor del Conservatorio Amadeo Roldán.
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