Juan Jorge Junco Hortelano nació hace exactamente 95 años en Cienfuegos, una ciudad que reafirma, con este nacimiento, su condición de tierra fructífera de músicos cubanos.
Junco fue un destacado clarinetista cubano que enseñó con la excelencia del maestro verdadero, es decir, de aquel que entrega todos sus secretos a sus discípulos, con el único afán de que sean
mejores que él.
La trayectoria de este instrumentista de viento madera es impresionante, pues pocos artistas
cubanos, en el panorama musical, han participado de eventos de tanta trascendencia en
nuestro devenir histórico. Pongamos algunos ejemplos esclarecedores.
Tuvo el privilegio de ser uno de los integrantes de la legendaria Orquesta Filarmónica de La Habana, llegando a tener en esta institución orquestal la condición de solista y primer clarinete.
Muchos de los grandes directores de orquesta y virtuosos de sus respectivos instrumentos que
fueron secundados por esta histórica agrupación, apreciaron el desempeño de este músico de atril
uno de ellos fue Amadeo Roldán.
Estamos pues, ante un hombre que ha participado de un suceso ocasional en la historia de nuestra cultura.
Sin embargo, las acciones relevantes de Juan Jorge Junco no quedan solamente en este hecho
aislado. Hay mucho de qué hablar de este maestro.
Fue fundador de la actual Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, en unión de los maestros Enrique González Mantici y Manuel Duchesne Cuzán.
En ella mantuvo su condición de solista y primer clarinete, como en la otrora Filarmónica de
La Habana. Trabajó con una actitud cabal para con sus colegas, y sobre todo, como guía de sus muchos discípulos, que vieron en él, a un verdadero artista.
Y hablando de alumnado, Juan Jorge Junco fue un profesor que impartió clases en instituciones
relevantes como el Conservatorio Amadeo Roldán, la Escuela Nacional de Arte y el Instituto Superior de Arte.
Pero él, no conforme con ello, improvisaba cualquier aula, ya sea en los pasillos del Teatro
Auditórium Amadeo Roldán, e incluso, el autor de este comentario confiesa, haberlo escuchado dar consejos a un joven músico, en el cercano parque Villalón, colindante con el Coliseo de Calzada y D. ¡Así era su insaciable necesidad de ser maestro!
Hemos hablado del profesor, y no del intérprete, y en esta última condición hemos de confesar que posiblemente Juan Jorge Junco haya sido el más grande clarinetista que haya nacido en la Isla.
Y esto es muy fácil corroborarlo. Escuchemos sus grabaciones de Mozart, Brahms, Guastavino o
quizás, las de algunas de sus micropiezas para clarinete que también escribió para su disfrute y el
de sus alumnos.
De Juan Jorge Junco no podemos olvidar su impronta interpretativa dentro de la música de
vanguardia. Él fue miembro fundador del Conjunto Instrumental Nuestro Tiempo, creado por el
maestro Manuel Duchesne Cuzán, quien, en unión a este clarinetista, fueron los principales
intérpretes de un movimiento musical que removió conceptos interpretativos en las últimas décadas del siglo pasado.
En otras palabras, Junco se interesó por las nuevas técnicas composicionales de la contemporaneidad, las cuales trajeron consigo, nuevas formas de interpretación, técnicas
y, sobre todo, información que este músico no podía obviar.
Por último, Juan Jorge Junco es tronco nutricio de una importante familia de músicos cubanos. Él,
a su vez, fue continuador de una tradición familiar y eslabón imprescindible para que surgiera una
notable pedagoga y pianista cubana, su hija, Teresita Junco, madre de Ilmar y Aldo López-Gavilán Junco que, hoy por hoy, son dos virtuosos de sus respectivos instrumentos, el violín y el
piano.
Pero Juan Jorge Junco es forjador de otra gran familia, la de los clarinetistas cubanos, en
particular, y la de todos los intérpretes de la Isla, en general, pues su ejemplo ha de quedar por
siempre guardado en la memoria colectiva de nuestra cultura.
* El autor es compositor e instrumentista, profesor del Instituto Superior de Arte y director de programas de CMBF, Radio Musical Nacional. |