
Francesco Manara
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Una vez más dedicamos un espacio a los acostumbrados conciertos dominicales de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba (OSNC). Nuevamente el maestro Enrique Pérez Mesa desde el podio. Sin embargo, el programa tuvo la particularidad de presentar el debut en la Isla del violinista italiano Francesco Manara, quien es concertino de la orquesta del Teatro alla Scala de Milán.
El concierto comenzó con la Sinfonía número 4 en La Mayor Opus 90 Italiana, de Félix Mendelssohn. Su interpretación fue meritoria, especialmente por el colorido que lograron en los movimientos primero y cuarto. Dentro del conjunto debemos destacar el trabajo realizado por los instrumentistas de viento madera: Alden Ortuño, Johanna Lugo, Francisco Sánchez y Zorimé Vega. Por su parte, los cornistas, aunque mostraron algunas imprecisiones de emisión, hicieron un solo muy hermoso en el Molto moderato.
Esta es una partitura que muchos comparan con el sinfonismo de Haydn y Mozart, aunque Mendelssohn compuso otras, como su Concierto para violín y orquesta en Re Mayor, que tienen también puntos en común con el período musical que le precedió.
En la segunda parte se escogió el Concierto para violín y orquesta Opus 77 en Re Mayor, de Johannes Brahms, una de las obras cumbres del repertorio violinístico, únicamente igualada en importancia con los conciertos escritos para ese instrumento por Ludwig van Beethoven, Piotr Ilich Chaikovski y Jean Sibelius.
Desde los primeros meses del año 2008 supimos de la visita de Francesco Manara para interpretar junto a la OSNC el Concierto de Brahms,y no nos equivocamos al pensar que podría ser todo un acontecimiento su actuación en La Habana. Así lo comprobamos aquella tarde cuando cautivó al auditorio con su dominio impecable de la técnica y su enorme poder de comunicación.
Manara demostró poseer la rara cualidad del artista virtuoso, en el cual los pasajes más complicados y aquellos de refinamiento exquisito se manifiestan con plena naturalidad y convicción.
También nos llamó la atención su proyección escénica, en la cual se percibe un trabajo constante en la música de cámara. Esto se ve en sus movimientos, la estrecha vinculación sonora con la orquesta, etcétera; elementos para nada comunes en los solistas imbuidos sólo en defender su papel concertante.
Su afinación fue sencillamente perfecta, incluso en aquellos momentos en que el compositor no dudó en utilizar varios compases con dobles notas. Algo asombroso fue su manera de ligar, que denota un control muy cuidadoso del arco; igualmente, el tratamiento de la agógica, muy a tono con el estilo de Brahms, no sólo por los rubatos utilizados con tan buen gusto, sino cuando, sin salirse del pulso riguroso, lograba una expresividad libre que nos hacía pensar que ese pulso se movía literalmente, pero no era más que el movimiento mismo de la música visto con el ojo interno de Francesco Manara.
Fue muy acertado el tempo preferido para el último movimiento de la obra, lo que le imprimió un carácter más danzable al final.
Es importante decir que el solista invitado y la OSNC solo tuvieron un ensayo el día previo al concierto, y al saber esto nos sentimos felices de ver cómo en tan breve tiempo se pudieron colegiar ideas para alcanzar una interpretación excelente, llena de comunicación entre los músicos y alto nivel de realización; además de poder constatar que nuestra orquesta sigue ascendiendo en su trabajo artístico.
En ello estuvo presente, sin lugar a dudas, la mano del maestro Enrique Pérez Mesa, su director titular, que, a la postre, siempre ha mostrado empatía y excelente trabajo al lado de los solistas con que ha actuado.
Entre tantos aplausos de un público diverso en el cual reinaba la juventud, Francesco Manara tuvo que ejecutar un encore: Recitativo y Scherzo-Capricho opus 6 de Fritz Kreisler. ¡No era para menos!
En un año donde se cumplen aniversarios cerrados de grandes violinistas como David Oistraj, Pablo de Sarasate y José White, los habaneros recibimos por vez primera al legendario Gidon Kremer. Después de esa visita inolvidable, la actuación de Francesco Manara representa un punto cimero entre los acontecimientos de 2008.
Y no dudo al pensar que, a pocos días de celebrar el 80 cumpleaños del Teatro Auditórium Amadeo Roldán, el nombre de Francesco Manara se inscriba entre las ilustres personalidades que han pasado por su escenario principal.
* El autor es pianista y colaborador de CMBF Radio Musical Nacional.
Foto Vico Chamla
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