
Mariana de Gonitch
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El 5 de enero, en la Casa de Cultura de Plaza de la Revolución, en La Habana, comenzó su primer curso la Academia Mariana de Gonitch, en honor a la cantante y maestra rusa que decidió hacerse también cubana allá por los años 40 del siglo pasado.
La sede de la misma radica en la propia Casa, entidad co auspiciadora de la escuela, junto al Instituto Cubano de la Música y la Dirección Provincial de Cultura.
Mariana de Gonitch fue una profesora de canto totalmente atípica, pues ofreció por igual sus
conocimientos de la voz humana a cantantes líricos como populares.
Esta condición fue corroborada por el autor de estas líneas, cuando observó, en el acto de inicio del curso, a algunos antiguos alumnos de la eminente maestra, entre ellos, Farah María, Miguel Ángel Piña y Héctor Téllez, integrantes del legendario Cuarteto de Meme Solís, así como cantantes líricos que hicieron carrera en un pasado como son las sopranos Emma Díaz y Sara Vicente.
El objetivo esencial de la Academia Mariana de Gonitch es el de contribuir a la preparación, superación y perfeccionamiento de jóvenes cantantes, la mayor parte de ellos aficionados, que se quieren dedicar a la música popular, aunque hay algunos interesados en insertarse en el ámbito del género lírico.
Para ello, cuenta con un cuerpo de profesores, entre los que están las sopranos Marta Cardona y Katia Selva, los tenores Mario Travieso y Hugo Oslé, todos discípulos de Mariana de Gonicht, así como las investigadoras Natalia Bolívar y Virtudes Feliú.
Además, estos profesores cuentan con el apoyo de los pianistas y repertoristas, Juan Espinosa y Pura Ortiz y con las enseñanzas de la actriz, cantante y bailarina Zoa Fernández.
Como podrá apreciarse, los jóvenes contarán con conferencias y clases de historia de la música cubana, popular, de concierto, folklore, entrenamiento corporal, y hasta comunicación social, las cuales servirán de complemento para el desarrollo vocal y el repertorio que aprenderán.
Y esto está dado, porque la maestra Mariana de Gonitch tenía una divisa, que era su carta de presentación para las varias generaciones de alumnos que tuvo. La divisa en cuestión decía exactamente así: Cantar es mucho pensar.
Lo cual quiere decir, que para interpretar cualquier repertorio, hay que conocer a profundidad todo lo referente a la música y el texto que uno tiene frente a sí, y para ello, el estudiante debe saber las condiciones históricas, sociales en que escribió la obra el autor.
O investigar sobre un estilo y escudriñar en qué situación dramática se encuentra el texto que se esté cantando. En definitiva, quien canta ha de ser a la vez, músico, actor, investigador y quién sabe cuántas especialidades más.
Dicho en otras palabras, un cantante es un intérprete multidisciplinario.
Al final de la primera jornada de la Academia Mariana de Gonitch, se ofreció un conversatorio para los educandos por parte de Farah María y Alberto San José, este último acaba de recibir la Orden Rubén Darío, máxima distinción cultural que otorga la República de Nicaragua.
Mientras, se contó con una clase magistral de la maestra Zenaida Armenteros, Premio Nacional de Danza y cantó el Coro Folklórico Ruso de la Embajada de este país hermano.
No quisiéramos concluir este comentario, sin agregar que el artífice principal de la Academia Mariana de Gonitch es el maestro y promotor cultural Hugo Oslé, quien de esta manera rinde homenaje a su maestra y a la obra que dejó en su segunda patria.
Ha sido el primer comentario del año 2009 de Juan Piñera, quien también fue discípulo de la artista y pertenece al cuerpo profesoral de la Academia Mariana de Gonitch.
* El autor es compositor e instrumentista, profesor del Instituto Superior de Arte y director de programas de CMBF, Radio Musical Nacional.
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