Muy pronto a cumplir los 80 años, el pianista Huberal Herrera ofreció toda una clase magistral el pasado 8 de marzo, cuando interpretó el difícil Concierto para la mano izquierda, en re menor, de Maurice Ravel.
Esto ocurrió en el acostumbrado programa dominical de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, es esa ocasión conducida por la directa francesa Nathalie Marín.
No es exactamente nuestro interés realizar una reseña crítica de dicho concierto. Nos dedicaremos a resaltar el por qué Huberal Herrera constituye uno de los protagonistas del acontecer musical cubano.
Para ello, nos hemos de remitir a muchas décadas atrás, cuando surgió la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, que presidiera el maestro Harold Gramatges y en el que estuvieran, entre otros miembros de la directiva, María Antonieta Henríquez y Juan Blanco.
Dicha Sociedad fue de franca ascendencia antimperialista y tuvo una posición vertical y diametralmente opuesta a la de la dictadura de turno, la de Fulgencio Batista.
Huberal Herrera fue miembro de la prestigiosa institución, como otros artistas e intelectuales progresistas aglutinados alrededor de la misma.
En esta, el pianista desempeñó un papel decisivo, pues estrenó e interpretó muchas obras de compositores que, o ya eran nombres determinantes de nuestro movimiento cultural o que serían, con el tiempo, los que marcharían a la vanguardia de la música cubana.
Dos de los maestros interpretados por Huberal en el seno de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo son, el antes mencionado Harold Gramatges y Carlos Fariñas, creadores que por su obra pertenecen a lo mejor de la cultura nacional.
Es necesario subrayar que había que tener valor para pertenecer y participar de las acciones de Nuestro Tiempo, en momentos que padecíamos de una de las dictaduras más crueles en Latinoamérica.
Asimismo, hay que recordar que el también pedagogo fue de los poquísimos artistas cubanos que siempre interpretó el repertorio de Ernesto Lecuona, incluso en un período en que su música no aparecía en nuestras salas de conciertos, y mucho menos, en los medios masivos de comunicación nacionales.
Por esta otra valentía, el maestro sufrió además incomprensiones de funcionarios e incluso de colegas que a la postre, devinieron en oportunistas de ocasión.
Si no existieran personalidades como este destacado solista o la gran artista cubana Ester Borja, aún el legado de Lecuona estaría por conocerse en su propia patria.
Por su grandeza espiritual y por mucho más, aplaudimos el domingo en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán, la nueva actuación del maestro Huberal Herrera.
* El autor es compositor e instrumentista, profesor del Instituto Superior de Arte y director de programas de CMBF, Radio Musical Nacional. |