He saludado la publicación por parte de la editorial Gente Nueva, en su colección Biblioteca Juvenil, de la novela Orgullo y Prejuicio de la escritora inglesa Jane Austen.
La considero adecuada para que los jóvenes de hoy, tan poco ortodoxos en lo que al tratamiento del amor se refiere, conozcan hasta qué punto la sensibilidad en el desarrollo de las relaciones sociales, humanas e interpersonales –incluidas las concernientes al amor- constituyen una buena mezcla de educación y cultura; algo que, a mi juicio, deja mucho que deseas en nuestros días, por la manera en que las nuevas generaciones fundamentan y llevan adelante las relaciones amorosas.
En esa misma colección, la editorial Gente Nueva publicó Las damas blancas de Worcester, de la también novelista inglesa Florence L. Barclay (Surrey 1862 – 1921) que falleciera cuando gozaba de una envidiable popularidad, a pesar de su corta carrera literaria.
Ciertamente, no fue sino hasta 1910 en que la Barclay, ya con 48 años, se dio a conocer mediante una novela que fue considerada como un auténtico bestseller, pues El Rosario, título de esa primera obra, llegó a vender –hasta la muerte de su autora- más de un millón de ejemplares, y fue traducida a ocho lenguas.
No obstante, la novela que ahora publica Gente Nueva, ha sido considerada la más completa dentro de la decena que alcanzó a escribir la Barclay, ya que desde el punto de vista literario, constituyó la expresión más acabada del oficio que ya había alcanzado esta singular escritora inglesa.
Las damas blancas de Worcester es una singular novela sobre el deber religioso, la pasión amorosa y la hipocresía social, según afirma en el prólogo el estudioso Alberto Garrandés.
Esta es una novela en la se mezclan diversos géneros narrativos, pues se reconocen en ella características de la novela histórica, la novela gótica, la novela de aventuras y, por qué no, la novela erótica; aún cuando aquí es necesario precisar que se trata de un erotismo finamente elaborado, en el que el nivel de sugerencias requiere de un lector capaz de advertir la búsqueda, por parte de los personajes, de la realización amorosa a través de la pasión y el deseo.
Pienso que la lectura de Las damas blancas de Worcester representa una excelente oportunidad para que las nuevas generaciones entren en contacto con una visión diferente, otra, del concepto de las relaciones amorosas, marcado aquí por Florence Barclay, como una búsqueda permanente del pleno disfrute del mundo en que viven, en estrecha comunión con el goce de los sentimientos.
Una vez más doy mis saludos a la Editorial Gente Nueva, por la excelente selección de las obras que integran el catálogo de la colección Biblioteca Juvenil; obras que, como es el caso de Las damas blancas de Worcester, son de mucho interés para todos los amantes de la buena literatura, sin importar la edad del lector al cual está destinada esta importantísima colección.
Fuente: Programa Libros y Letras
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