Foto: Miguel Bonasso |
En 2002, la Casa de las Américas le otorgó el Premio de Narrativa José María Arguedas al escritor argentino Miguel Bonasso, por su libro Diario de un clandestino, estremecedor testimonio acerca del horror de la dictadura argentina que, como en otros lugares de Sudamérica, sacudió la sociedad de estos países en la década de los setenta.
Fueron años de lucha en los que la vida y la muerte convivieron con trágica igualdad, en medio de asesinatos, torturas y desapariciones que aún hoy golpean la memoria colectiva, y que libros como este se encargan de mantener viva, porque no es posible olvidar tanto horror y tanta injusticia.
Miguel Bonasso, nacido en Argentina en 1940, se inició en el periodismo a los 18 años de edad; profesión que nunca ha abandonado, y que ha cultivado tanto en su país natal como en otros donde ha estado exiliado, y que le ha valido numerosos reconocimientos y lauros, entre ellos el premio Rodolfo Walsh de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos (IACW), que le fue concedido en 1988 al mejor testimonio de tema criminal por su libro Recuerdo de la muerte.
Y, dentro de esa misma línea de denuncia social, la Editorial Arte y Literatura del Instituto Cubano del Libro entregó La memoria en donde ardía, novela donde Bonasso acude de nuevo a la memoria del horror, para testimoniar sobre época aún viva en el recuerdo de muchos hombres y mujeres de su país.
Pero, a su vez, esta puede leerse como una novela policial con recursos del suspenso. De igual forma, podemos encontrar también una hermosa historia de amor y solidaridad humana; por lo que estamos en presencia de uno de esos raros libros donde se mezclan, con gran habilidad composicional, a partir de diferentes géneros literarios, sin que se vean sus “costuras; es decir, sin que el lector pueda diferenciarlos dentro de la densidad de la trama literaria.
Esta trama, de hondo contenido humano, comienza justo en el momento en que el personaje central de la historia: Sergio di Roco, regresa a la Argentina, después de largos años de exilio en México y, a partir de ahí, con la ayuda de numerosos amigos, se dará a la tarea de encontrar las pistas que le permitan saber del destino de su esposa, una de las tantas personas desaparecidas en los años de la dictadura.
Poco a poco, el pasado comienza a configurar el presente de Sergio, de sus amigos, así como de aquellas personas que van surgiendo a lo largo de las pesquisas, para conformar una interesante indagación sicológica de víctimas y victimarios, que trazan un cuadro real y objetivo de lo que ha sido la Argentina posterior a la dictadura, con su carga de incertidumbres, desgarramientos e injusticias, que no han podido –sin embargo- silenciar la infatigable lucha de quienes saben que más allá del horror vivido, está esperando la verdad.
Con La memoria de donde ardía, el escritor argentino Miguel Bonasso alcanza uno de sus más altos registros como narrador, y nos ofrece una obra ante la cual ninguno de nosotros podrá quedar indiferente, porque la historia que aquí se narra parte de vivencias legítimas, de realidades inalterables, de un pasado que no debe ser olvidado, para impedir que regrese y nos sorprenda.
Fuente: Programa Libros y Letras / 160506
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