Loma de la Cruz
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Holguín es una de las ciudades más hermosas de la Isla de Cuba. Célebre por su acervo cultural, conocida casi desde su nacimiento con el título popular de Ciudad de los Parques debido a los cinco primeros que se construyeron en el centro de ese oriental territorio y desde el que parte su estructura urbana de norte a sur.
Situada en un valle intramontano, entre dos ríos, el Marañón y el Jigüe, posee unos 300 mil habitantes que viven orgullosos de las palabras dichas con el descubridor de esas tierras hace cinco siglos, Cristóbal Colón, cuando en buen castellano expresó, al ver la belleza de aquel entonces inhóspito territorio: Nunca antes tan fermosa cosa vido, según consta en las anotaciones de su viaje buscando riquezas para la Corona española.
Colón y sus hombres llegaron al territorio de Holguín el 28 de octubre de 1492, por la zona de Bariay. Sin embargo, exploraciones arqueológicas en las cuevas de Farallones de Seboruco, en el municipio de Mayarí, confirmaron que antes de la llegada de los colonizadores hispanos ya vivían tribus indígenas hace seis mil años en aquellas tierras de asombros. De ahí que los holguineros reconozcan al llamado Hombre de Seboruco como el primer habitante de la provincia.
El nombre con el que fue inscripta la ciudad el 18 de enero de 1752 por la Real Cédula de Creación la designa como San Isidro de Holguín, en homenaje a García Holguín, uno de los capitanes de otro jefe colonizador, Diego Velásquez.
Los siglos han pasado y los holguineros del siglo XXI viven orgullosos de su tierra y de los símbolos que la identifican, sus costumbres y tradiciones, incluso algunas vigentes, que fueron traídas por sus primeros pobladores españoles.
El Hacha de Holguín es el símbolo oficial del oriental territorio. La original fue encontrada en 1860 en una de los cerros que rodean la ciudad y aunque se desconoce la fecha de su elaboración, se considera que es un artefacto indígena de uso ritual que posee, en su centro, una figura humana estilizada, la de un hombre que sostiene una ofrenda de trabajo y lucha.
Se estima que fue utilizada por los primeros habitantes de esos parajes, y por su histórico valor el 28 de mayo de 1981 el Comité Ejecutivo de la Asamblea Provincial del Poder Popular declaró al Hacha de Holguín como símbolo del territorio. Es entregado a personalidades políticas, sociales, culturales, científicas y colectivos laborales y organismos destacados en sus ramas.
Otro de esos elementos simbólicos es la Loma de la Cruz, un cerro de unos 275 metros sobre el nivel del mar y unos 127 sobre la ciudad, al que cada año ascienden miles de personas hasta la cruz de madera que corona la cima, a la que se llega subiendo 458 escalones, desde donde puede observarse la inmensidad del territorio, su majestuosidad y desarrollo histórico y cultural.
Cada 3 de mayo, cuando comienzan las Romerías de la Cruz, una antigua tradición española, la población rinde homenaje a Fray Antonio de la Alegría, de la comunidad franciscana de Holguín, el primero que llegó a su tope cargando una cruz de madera que se mantiene en este lugar, vigilante eterno de la ciudad y sus habitantes.
La añeja costumbre peninsular, mantenida hasta la actualidad, rememoraba el día en que Santa Elena, madre de Constantino el Grande, encontró la Cruz del Calvario.
Otro de los símbolos por el que se reconoce a esta provincia por la edificación bautizada como La Periquera, Monumento Nacional, construido entre 1860 y 1868.
La Periquera constituye uno de los mayores orgullos de los holguineros. En 1868, cuando los patriotas cubanos lanzaron el grito de independencia y se alzaron en armas contra España, 500 hombres insurrectos atacaron el predio al grito de Viva Cuba. En el interior de la propiedad de Francisco Roldán se refugiaron el Ejército Español y las familias acaudaladas.
Las tropas criollas nunca pudieron tomar la fortaleza arquitectónica de aquella residencia, pero si dejaron un recuerdo hasta nuestros días: la bautizaron como La Periquera, debido a la brillantez de los uniformes de los soldados hispanos. Desde entonces, el pueblo llamó a los represores coloniales de manera despectiva como los periquitos y a la vivienda La Periquera.
El municipio de Holguín tiene como elemento de identidad la réplica de uno de los aldabones que la antigua residencia, que poseen un alto valor artístico. Elaborados con hierro forjado, representan un rostro femenino, de líneas neoclásicas.
Diseñado por la escultora Caridad Ramos, el Aldabón es sinónimo de amistad y se concede a personalidades cubanas o extranjeras que hayan contribuido con su trabajo al bien de la sociedad.
Muchas historias y leyendas enmarcan la vida de los holguineros, quienes poseen su escudo e himno propios. Orgullosos de su historia, es ahora una de las provincias cubanas que demuestran el empuje de un desarrollo sostenido y una cultura que la ha acompañado desde su propia fundación.
Foto http://www.aldia.cu
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