Memorial José Martí
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Decir La Habana, la capital de Cuba, es decir José Martí, el más ilustre y universal de sus hijos.
Intelectual de altísima valía, que transitó entre el verso, la narración, el teatro y el ensayo; patriota que desde los 16 años sufrió la traumática experiencia del calabozo español; organizador de la última etapa de la independencia cubana aunando voluntades militares y corazones.
La Habana oye aún los pasos pequeños de José Martí, el Héroe Nacional Cubano. Y por ello se le recuerda, con estatuas, monumentos, tarjas, museos y otras alegorías en la marina ciudad habanera.
Quizás uno de los sitios que ya deviene emblemático en cuanto a la recopilación de textos e historia personal del más grande de los capitalinos es el Memorial José Martí, situado en la base del monumento que desemboca en la histórica Plaza de la Revolución, una enorme explanada en la que han tenido lugar las mayores concentraciones populares en los últimos cincuenta años.
Un personal especializado recibe a los visitantes al Memorial, que atesora objetos del además, conocido como el Apóstol de Cuba, aspectos relacionados con el conjunto monumentario con la forma de las cinco puntas de una estrella y cuya torre es el punto más alto de la capital, de la Plaza y sus edificaciones cercanas, dos de ellas mostrando las emblemáticas figuras al relieve de los Comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara.
En el Memorial hay cuatro salas de exposiciones y una de actos con capacidad para cien personas. Los programas del lugar comprenden conferencias, presentaciones de libros y conciertos con orquestas de pequeño formato.
Dibujos, grabados, iconografía, ediciones de sus libros y objetos relacionados con la vida de Martí se exponen en el espacio, entre ellos los títulos de licenciado en Filosofía y Letras y Derecho expedidos por la Universidad española de Zaragoza, un quetzal disecado obsequiado al cubano por el presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios y la primera carta escrita por el patriota a su madre Leonor, cuando tenía apenas nueve años. También, la nota que dejó al Generalísimo Máximo Gómez horas antes de su caída en combate en Dos Ríos.
Se expone en el Memorial un artículo único: se trata de un mural de cerámica veneciana de la autoría del artista cubano de la plástica Enrique Carabia. En el objeto prevalece el color verde, presenta 89 textos martianos en letras laminadas en oro de 10 quilates.
Para quienes gustar de ver La Habana desde las alturas, puede ascender al Mirador del monumento, situado a 139 metros sobre el nivel del mar.
Con un elemento curioso se encontrará. En el piso del elevado espacio usted observará que, en ese momento, basándose en los puntos cardinales, usted se encuentra al Norte, a 11 mil 22 kilómetros de Jerusalén, al Sur, a cuatro mil 655 de La Paz, Bolivia, al Este, a siete mil 454 de Madrid, España y al Oeste a mil 782 de Ciudad México.
Foto: Francisco Quevedo
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