Camajuaní es una pequeña localidad de la central provincia de Villa Clara que es conocida mundialmente por sus famosas parrandas, festejos típicos de larga data, consideradas una de las más importantes y de mayor esplendor en Cuba.
La villa de Camajuaní fue fundada en 1864 gracias a que los Ferrocarriles Unidos de Caibarién establecieron una estación en los terrenos de la hacienda que le brindó su nombre al nuevo asentamiento. Muchas personas se fueron a vivir a esa zona gracias al desarrollo de ese medio de transporte.
En la región de Villa Clara son comunes los festejos conocidos como Parrandas. En la villa, y siguiendo una tradición surgida en el poblado de Remedios, la familia La Torre y Carruana organizaron las primeras parrandas camajuanenses el 6 de enero de 1894, Día de los Reyes Magos.
Cuando se realizaron las primeras parrandas ya la localidad poseía calles trazadas con una moderna concepción arquitectónica y con barrios delimitados. La mayoría de los habitantes eran nacidos en el lugar, otros ex residentes de la cercana Remedios, que se mudaron de manera definitiva, y vecinos de otras poblaciones que vinieron detrás del silbato de las locomotoras en busca de mejor fortuna.
Las parrandas están indisolublemente vinculadas a las fiestas de Pascuas (24 y 25 de diciembre) en Cuba. Antes de que se decidiera el 8 de diciembre de 1893 por las autoridades locales celebrar tales jolgorios, la fiesta corría por cuenta de los residentes, que salían a las calles a bailar al compás de bandas musicales. Aquel año de 1893 quedaron oficialmente constituidas las parrandas en Camajuaní, la expresión más importante del patrimonio intangible de esa localidad.
El histórico acontecimiento cultural fue recogido por el primer diario de la prensa local, llamado El número 13, que refiere el acuerdo adoptado y calificando por primera vez la fiesta de Parranda.
La característica fundamental de la parranda es la división del territorio en dos bandos, que representan dos barrios.
En la villa villaclareña se formaron dos bandos que, por una única vez denominó al llamado barrio de Arriba como China, y al de Abajo, como Japón, en recuerdo de la guerra china-japonesa que tuvo lugar en el año de 1894. Pero esos nombres sólo tuvieron gloria en esa ocasión.
Al siguiente año, y hasta hoy, el grupo parrandero del barrio Santa Teresa se llamó Chivos y Sapos el de San José.
Cada bando sacaba sus carrozas, muy rudimentarias en aquella época primera, de gran lucimiento en estos días, para ver quien ganaba el concurso establecido cada 6 de enero en cuanto a belleza, originalidad, música y otros elementos exigidos por un jurado formado por los propios habitantes de la localidad, un hábito que rige hasta ahora.
Una de las características de las Parrandas es el secreto con que trabajan sus integrantes durante todo el año hasta el inicio de la fiesta. La rivalidad es sana, pero existe y cada bando quiere ganar. Desde historias bíblicas hasta los elementos de la modernidad han sido objeto de recreación en las carrozas de los parranderos, ahora prendadas por bellas muchachas de la localidad.
Las parrandas de Camajuaní se celebran desde hace algunos años en el tórrido mes de agosto, y si bien antes las carrozas permanecían estáticas unas frente a la otra separadas por una plaza, en estos años ya se pasean primero por la principal calles del pueblo para que sus habitantes las vean más de cerca y comparen los atributos de cada una.
Finalmente, como antaño, se miden frente a frente, en medio del bullicio de las congas, los fuegos artificiales y los llamados bulliciosos y temidos voladores, en un desafío a la mejor pirotecnia.
Las parrandas, que duran tres días, resultan un reto a la imaginación, al buen gusto y la pasión de diseñadores, carpinteros, artesanos, costureras, creadores de un mundo mágico que perdura en el recuerdo hasta el próximo año cuando quizás los creativos parranderos presenten efectos inimaginables por la mente humana.
Como en sus primeras épocas, las fiestas parranderas tienen un enorme poder de convocatoria popular y en cada ocasión hasta Camajuaní llegan visitantes de localidades y provincias cercanas y cientos de turistas foráneos que desean participar en una de las expresiones más genuinas y antiguas de la cultura cubana.
Foto http://www.trabajadores.cu
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