La enseñanza artística constituye una de las prioridades del gobierno cubano, y entre sus principales centros cuenta con la Escuela Nacional de Arte (ENA), que desde 1962 ha formado a importantes figuras de las diversas manifestaciones creadoras.
Antes de 1959, en Cuba hubo Academias y Conservatorios privados dedicados en especial a la enseñanza de la música, el ballet, y las artes plásticas. Casi todos estaban situados en La Habana, al alcance de los bolsillos de pocas familias; mientras los maestros o entidades desarrollaban métodos personales de enseñanza, en concordancia con sus experiencias y apreciación personal del arte.
No existía interés y voluntad política de los sucesivos gobiernos instaurados después de 1902, en que se funda la República, por ejecutar programas de desarrollo pedagógico, cultural y artístico.
Tres años después del triunfo revolucionario, en marzo de 1962, quedó inaugurada la ENA, tras cumplir los objetivos de la masiva alfabetización.
Su creación permitió un radical viraje en la educación artística cubana, que desde entonces se va perfeccionando, según las necesidades de la sociedad.
Los estudios en la ENA – que como el resto de la enseñanza es gratuita- se concibieron en un inicio para la enseñanza de música, ballet, artes plásticas y arte dramático. Más tarde, en 1965, amplió su alcance con la especialidad de danza moderna y folclórica; para devenir en laboratorio pedagógico multidisciplinario.
Asimismo, la selección de alumnos en todo el país, la convirtió en un modelo a seguir para la organización y desarrollo de la enseñanza artística en Cuba.
De tal forma y a lo largo de todas estas décadas, con sus primeros graduados, muchos de ellos procedentes de provincias; surgió de sus aulas una interminable relación de grandes figuras del arte cubano.
La mayoría de los egresados de esta Escuela de gran prestigio internacional cursan a continuación especialidades en el Instituto Superior de Arte (ISA), que data de 1976, en que también se fundó el Ministerio de Cultura de Cuba.
Un año más tarde comenzó la idealización de un programa de Escuelas Vocacionales de Arte, que dotó después, a cada capital de provincia, de una institución especializada para cursar niveles elementales de música, ballet, danza y artes plásticas.
Con la experiencia acumulada en la ENA y la colaboración de pedagogos nacionales y extranjeros – estos últimos con experiencia en la elaboración de planes de estudio y la organización de un sistema de enseñanza- Cuba muestra una vasta experiencia en la formación de sus valores artísticos.