El maestro Jesús Ortega es uno de los pilares de la escuela cubana de guitarra; según estudiosos de su vida y obra, su autenticidad como músico está avalada por más de medio siglo de compromiso con la guitarra, desde la interpretación, la promoción y la docencia.
Autoridad inviolable a la hora de opinar sobre el decursar y la actualidad de ese instrumento en Cuba, señaló que la escuela cubana de guitarra sigue su desarrollo normal, con muy buenos resultados, a pesar de serias carencias materiales y dificultades no siempre justificadas.
La producción de la Industria de Instrumentos Musicales Fernando Ortiz es sólo de guitarras de estudio, muy elementales en su confección y materiales empleados, a pesar de los grandes esfuerzos de los trabajadores por mejorarlas, también es insuficiente la cantidad que produce. La importación estatal de guitarras de concierto no existe, realmente son demasiado caras y harían falta muchas.
Sobre el nivel superior ha dicho que muchos jóvenes muy bien dotados de todo el país acceden al Instituto Superior de Arte de La Habana.
Sin triunfalismo podemos afirmar que en el Nivel Superior se desarrollan aceptablemente los alumnos que acceden al mismo. Algunos de los mejores guitarristas de la Isla integran el claustro de profesores y se trabaja muy fuerte en la investigación para perfeccionar las diversas materias de la especialidad que se imparten.
Desde 1982, apuntó- hemos obtenido algunas guitarras a partir de donaciones, vinculadas siempre con el Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana, que desapareció y quizás no vuelva a renacer.
Por esa vía habíamos conseguido, para muchos guitarristas profesionales y algunos estudiantes, instrumentos de muy buena calidad. Luthiers de Japón, España, Francia, Grecia, Italia, Suiza y otros países han donado sus instrumentos.
El también fundador de la orquesta Sonantas Habaneras, se refirió a la importancia de hacer una programación mejor diseñada hacia los medios de difusión con el objetivo de que el pueblo se percate de los excelentes talentos de que se dispone en la guitarra.
El maestro Jesús Ortega ha alternado su labor como guitarrista con las de incasable pedagogo, editor musical, promotor cultural.
Profesor titular del Instituto Superior de Arte, Doctor Honoris Causa en Artes, y acreedor de la Distinción por la Cultura Nacional y del Premio Nacional de la Enseñanza Artística explicó que en lo básico el nivel elemental se trabaja con el Método de Guitarra, de Isaac Nicola en cuatro tomos.
Tuvimos la suerte de que el propio maestro revisó su obra antes de su muerte, con la ayuda de numerosos alumnos suyos, muy particularmente de Martín Pedreira en su etapa final. En ese trabajo ya se incorporaron muchas de las nuevas ideas sobre la técnica guitarrística, la mayoría ya bien probadas en la práctica y mucha música nueva, cubana y universal.
En general el Método se aplica en todas las escuelas de música de ese nivel, sobre todo después que el Instituto Cubano de la Música donara a las escuelas la edición completa hecha por la Editora Atril.
Fundador de la Orquesta de Guitarras Sonatas Habaneras
Con un variado programa conformado con equilibrio entre lo llamado culto y popular, Sonantas Habaneras demuestra la valía de la guitarrística cubana.
La agrupación fundada en 1995, interpreta piezas como Bachianas Brasileras número 1 (Emboada, Mondinha y Conversa), de Heitor Villa-Lobos; Serenata Cubana, de Ignacio Cervantes; la versión de Leo Brouwer sobre canciones de los Beatles, a la vez versionada por Jesús Ortega para su orquesta, titulada From Yesterday to Penny Lane; junto a temas que pertenecen por siempre al patrimonio musical del pueblo: Son de la loma, de Miguel Matamoros; tres poemas de Nicolás Guillén (Yambambó, Quirino con su tré y Tú no sabe inglé) musicalizados por Emilio Grenet, el cubanísimo danzón Almendra, de Abelardito Valdés.
La llamada escuela cubana de guitarra, fue iniciada por Clara Romero de Nicola, con las influencias europeas y en especial la española.
Luego, su hijo, Isaac Nicola, continúa esa rica labor pedagógica y bajo su tutela se formaron jóvenes que más tarde revolucionarían el lenguaje musical cubano: Leo Brouwer y Jesús Ortega, quien afirma que la escuela cubana de guitarra goza de buena salud y se proyecta hacia el futuro.