Alameda de Paula, el más antiguo paseo de La Habana
Por Lídice Valenzuela
Foto: Alameda de Paula
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La Alameda de Paula, muy próxima al mar, además de ser el más antiguo es uno de los más bellos paseos de La Habana colonial, y aún conserva el encanto de quitrines y damas vestidas con sus llamativos tafetanes y sus grandes abanicos, de los jóvenes a pie, o jinetes de brillantes monturas para captar la atención de la posible novia.
Cuando fue terminada en 1776 por el arquitecto Antonio Fernández Trebejo, la Alameda apenas era un terraplén adornado con dos filas de álamos. Los bancos eran de piedra, y a pesar de su simplicidad devino lugar de entretenimiento para los vecinos de la Villa de San Cristóbal de La Habana.
Pasaron los años, vinieron las modificaciones constructivas y el paseo se convirtió en un espacio cultural y social.
A partir de 1803, la famosa alameda comenzó un proceso de transformaciones constructivas, que la hicieron aún más atractiva para los habaneros, sin muchos sitios donde solazarse.
En 1841 se ampliaron las escaleras de acceso al paseo, se colocaron farolas, y se le añadió una glorieta, obra del ingeniero mexicano Mariano Carrillo.
Después, el Capitán General Leopoldo O’Donnel hizo que se le incorporara una fuente en homenaje a la Marina española. La obra, con una columna de mármol blanco en el centro, posee en cada una de sus cuatro caras una cabeza de león de donde brotan chorros de agua.
Lugar de moda de la villa, su belleza y cercanía con el puerto, convencieron a las familias pudientes de la época de la conveniencia de construir en las proximidades sus grandes palacetes, considerados piezas inapreciables de la arquitectura cubana en la actualidad.
Muchos habaneros de este siglo XXI se preguntan por qué Alameda de Paula. ¿Quizás en homenaje a alguna joven habanera de especial belleza? ¿Una artista? Nada que ver. Recibió ese nombre debido a su proximidad con el antiguo hospital de San Francisco de Paula, cuyas obras comenzaron en 1664 junto a la iglesia bautizada con igual designación.
La antigua Iglesia de Paula fue destruida por un huracán al igual que el Hospital, y después reconstruidas en su estilo arquitectónico barroco. En la década del 40 del pasado siglo el hospital fue demolido y parte del templo también.
Pero lo que quedó de la Iglesia fue restaurado y recuperado y su aislada ubicación, en el centro de una importante vía, la convirtieron en una muy especial sala de conciertos de música antigua, donde se dan cita los habaneros bajo su cúpula de base octagonal y sus bellas columnas dóricas.
A la salida de la basílica, espera la Alameda de Paula, el primero paseo con que contaron los habaneros y sitio insuperable para recibir la brisa marina, entablar la conversación sabia, o enamorar, igual que hicieron los antiguos habitantes de la hermosa villa de La Habana.
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