La Habana contada por sus casas
Por: Ariel Pérez Lazo
La Habana fue fundada en 1519 por el conquistador Diego Velazquez. Desde entonces impresionantes historias se han acumulado entre sus límites.
Asaltada por Jacques de Sores, un corsario francés e incendiada en 1555 y amenazada por el temible Francis Drake, quien pasó frente a ella, pronto vió alrededor suyo el inicio de la construcción de edificaciones que la marcarían en su definitiva imagen. El castillo de los tres reyes del Morro, la Punta y La Fuerza fueron los primeros grandes edificios y hasta sede del gobierno colonial del país.
En un país abandonado por los colonizadores en busca de metales preciosos, donde la mayoría de la población vivía de la ganadería y de una agricultura rudimentaria, atemorizados por piratas y bucaneros, La Habana por su posición estratégica devino Antemural de Las Indias y Llave del Nuevo Mundo. Fue la actual capital de Cuba uno de los principales centros del comercio de España con sus colonias. Por medio del sistema de flotas La Habana se convirtió en una próspera plaza, sacando a Cuba de la posición relegada en que se encontraba en el mundo español.
No es casual que fuera en La Habana donde radicara el gobernador colonial, ni que allí hayan nacido los primeros historiadores cubanos como Félix María de Arrate. Su cercanía a los puntos de cosecha de tabaco hizo de ella el sitio donde se fundara la Real Compañía de Comercio de La Habana, primer núcleo aristocrático del país. Estas primeras fortunas harían de La Habana el comienzo de una ciudad como las europeas, donde podían vislumbrarse en ella los contrastes sociales.
El siglo XVIII vería en La Habana la construcción de los palacios de los condes de la casa Bayona, Calvo de la Puerta, marqués de Aguas Claras, conde de Lombillo, condes de Bejucal, en lo que son hoy las calles de San Idro y las cercanías de la catedral. El convento de San Francisco, es una de las obras cumbres de este período de barroco tardío en una época ilustrada y en un país aún carente de las luces revolucionarias de la época.
Después de sufrir la toma de la ciudad por las tropas inglesas en 1762 y disfrutar de un año de libertad de comercio por primera vez La Habana vió llegar un período de reformas que desembocaron en la creación de un consulado para el fomento de la agricultura y la educación, la creación de la Sociedad de Amigos del País que núcleo lo mejor de sus pensadores.
La Habana vió reformar su sistema de educación con José Agustín Caballero y fundamentalmente por Félix Varela. El Paseo de Tacón, hoy conocido como Paseo de Martí y popularmente como Prado, el teatro Tacón, hoy Gran Teatro de La Habana fueron dos grandes resultados constructivos de aquel período.
El fin de la guerra de independencia trajo un empobrecimiento de la ciudad que llevó a la aristocracia a fundar el Cerro y luego El Vedado. Así dejaba de ser nuestra ciudad la ciudad de intramuros, cuya muralla fue derribada en 1857.
La llegada de la independencia de España y el fin de la ocupación militar norteamericana en 1902, trajo a La Habana la influencia norteamericana, visible sobre todo en el Vedado, así como en los barrios de Almendares, Miramar y Buenavista.
Sus casas recuerdan chalets ingleses, y su calle 17 fue en una época referencia de la influencia europea en nuestra arquitectura. El palacio de la condesa de Revilla de Camargo- hoy Museo de Artes Decorativas -, la mansión de Baró - hoy Casa de la Amistad – la mansión de Orestes Ferrara – hoy Museo Napoleónico, el antiguo Vedado Tennis Club - hoy Círculo Social Obrero José Antonio Echevarría - son parte de la renovación arquitectónica de la ciudad en el período de bonanza para las grandes fortunas cubanas conocido como la danza de los millones.
El edificio Gómez Mena, el Centro Asturiano - hoy Museo Nacional de Arte Universal son parte de ese período. El auge turístico del período del dictador Gerardo Machado influyó en la aparición del Hoel Nacional, así como del edificio López Serrano - joya del art decó en Cuba – así como en la dictadura de Batista la construcción del actual hotel Habana Hilton, hoy Habana Libre, el Riviera y el cine Radiocentro – hoy Yara.
El período revolucionario, que dotaría a La Habana de un Acuario y del bello edificio del Instituto Superior de Arte, así como del Hotel Cohíba y del también bello edificio de la embajada de Rusia se ha caracterizado por el rescate de los valores patrimoniales de la ciudad, que hoy puede verse en las labores de la Oficina del Historiador de la Ciudad
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