Breton es un bebé
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Un realizador, desde el primer instante que empieza a germinar su obra fílmica, trabaja alrededor de un punto primordial, en él enfatiza lo que considera más importante, lo cual a veces, queda sellado subliminalmente y con pocas probabilidades de ser descubierto por ojos no muy avezados.
El joven cineasta Arturo Sotto, vuelve a retomar el tema del amor, que desde otro tratamiento, imprime en su nueva obra: Breton es un bebé. Sus trabajos, permeados siempre por el afán de otros en ser clasificados, han sido etiquetados como comedia de enredos o dramas, pero sin embargo, en ellos no se habla de su principal protagonista y de sus disímiles rostros: el Amor, sentimiento que con ansiedad corre por los fotogramas so peligro de no expresarse bien. En una entrevista hecha al director sobre su último largometraje La noche de los inocentes, comentaba éste sobre lo que dicen y no dicen sus personajes. Y es que en ese cauce fílmico, a Arturo Sotto, como bien dijo una vez: … le va la vida. ¿Y… qué es la vida para Sotto?
Nuestro cine, en sentido general, habla y hablará de nuestras realidades, de nuestras cotidianidades, complejidades, vertientes, de nuestras vibraciones, de lo feo y lo malo, de lo bueno y lo bello. No hay que temerle.
El interés del director en Breton es un bebé es mostrar cuanto tenemos aún de surrealistas los cubanos en nuestra cotidianidad, en nuestro más sencillo modo de vida.
En 52 minutos se captan apretadamente y quizás, con un no mejor balance, escenas de varios rincones del país, que como bien dice un refrán no son todas las que están….
Una vez, sobre el surrealismo comentaba el cineasta Luis Buñuel, cuyo movimiento surgió en torno a la personalidad del poeta francés André Bretón (1896-1966), que dicho modo de quehacer artístico era poético, revolucionario y moral, en los que buscaba descubrir una verdad sin correcciones racionales utilizando imágenes para expresar sus emociones; luego entonces, de qué hablamos. El cine cubano esta inundado en tales menesteres, una cinematografía que se nutre de las realidades que vive a diario, ¿es eso lo que Sotto nos recuerda en su filme?
Ritos convertidos en tradiciones, imaginarios populares que son parte de la subestructura social, son una porción de nuestra historia, esa historia que está en el cubano, universo simbólico que como mundo objetivo construye gracias a la conciencia subjetiva trascendental.
Finalmente, la conexión que Arturo Sotto quiere establecer, y pienso que es en su obra en general, es la del sumo del Amor y la Vida. Como al final bien dice en su documental y del cual me atrevo a tomar prestado: Se trabaja, se sufre, se lucha, se muere, pero por entre todas las cosas, se ama…