Ballet Teatro del Espacio
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Es la función de graduación del curso 2006-2007 de la Escuela Nacional de Ballet. Entre clásicos pas de deux y ballets tradicionales, el joven Yasser Serafín presta su dúctil cuerpo para un solo que ha sido visto por el Ballet Nacional de Cuba y por otros intérpretes cubanos: La muerte de un cisne, del coreógrafo francés Michel Descombey.
¿Quién es Michel Descombey? Recientemente develé ésta y otras interrogantes sobre la vida y la obra de este maestro que desde 1975 se ha ligado con la danza mexicana y fundó, junto a la maestra Galdiola Orozco el Ballet Teatro del Espacio. En su sede de la colonia Juárez, Descombey y Orozco me abren las puertas de su casa, sus recuerdos y su filosofía creativa.
MD: Empecé en la danza a los 16 años en la Opera de París como bailarín, no en la escuela. Entré por broma: yo quería ser abogado, pero me interesaba ver cómo era la Opera por dentro. Entonces me presenté a una audición y para mi sorpresa saqué el primer lugar y me contrataron como bailarín. Pensé quedarme sólo un año… y me quedé 22. Del cuerpo de baile pasé a primer bailarín, a coreógrafo oficial y a director de la danza por siete años hasta 1969.
Al mismo tiempo empecé a hacer coreografía desde los 17 años. Empecé con un solo, con un dueto, después con un ballet –a los 19– que era una protesta contra el racismo en los Estados Unidos, Hermanos humanos, que marcó toda mi carrera futura.
En 1969 renuncié a la dirección de la Opera de París sin pleito. Antes, había creado una pequeña compañía con bailarines de la Opera, el Ballet Teatro Estudio y el gobierno francés me pidió inaugurar con este grupo las Casas de Cultura de Francia que André Malreaux empezaba a crear. Allí estaba Brigitte Lefevre, la actual directora de la Opera. Entonces comencé mi carrera de coreógrafo independiente. Hice coreografías en Japón, Israel, Alemania, Portugal, Francia –claro–, hasta que me quedé de director otra vez en una ópera, la de Zurich por dos años. Ahí también renuncié y seguí free lance.
¿Y cómo llega a México?
MD: Como director de la Opera de París para las Olimpiadas Culturales en 1968. Ahí encontré a Gladiola Orozco, que empezaba a fundar una compañía que se llamaba Ballet Independiente.
Este nombre hace advertir a la menuda señora que nos acompaña en la plática, seria y eficiente, solícita y conversadora:
¿Y Quién es Gladiola Orozco?
GO: Un bicho raro. Estuve en el Ballet Nacional de México con la maestra Guillermina Bravo y desde un principio estuve muy cerca de todas las dificultades para existir, me convertí casi en su brazo derecho. Allí fueron mis primeros años y muchas cosas básicas: tuvimos maestros muy interesantes como Javier Francis, pero nuestras bases sólidas para una formación de danza la descubrimos con la técnica Graham, por un maestro que vino desde Nueva York para trabajar con el Ballet Nacional. Esta es mi primera etapa.
Después, algunos bailarines inquietos como Freddy Romero, Raúl Flores Canelo y yo, que queríamos algo más que lo que estábamos viviendo, éramos muy atraídos por el entrenamiento clásico, que no se daba en casa de la maestra Bravo y fundamos Ballet Independiente hace 41 años. De estos fundadores sólo quedo yo.
Trabajé también con Ana Sokolov quien me dio unas lecciones únicas y empecé a hacer trabajo coreográfico. Hice la obra Ana Frank y de ahí he continuado. Sigo en la enseñanza, en la dirección y cuando ha sido necesario, me han invitado al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, para formar creadores y ejecutantes, y he compartido en los concursos de danza.
MD: Cuando les conocí en 1968 me preguntaron cómo veía su trabajo –que era muy interesante y durante tres años con la compañía francesa Ballet Teatro hacíamos giras desde Canadá hasta Argentina o Chile, pasando por México, y cada vez encontrábamos a Gladiola y sus compañeros. En 1972 me pidieron que si podía hacer una obra para ellos de las que yo hacía en Zurich. Pero en 1975 empieza la gran aventura: me llaman y me dicen: La compañía va de gira por Europa y va a pasar por el Teatro de la Ville de París y me pidieron que les diera una mano en la iluminación y dar clases a la compañía. Trabajamos juntos en ese teatro; al final Gladiola me dijo: Te invitamos por dos meses a México para hacer lo que tú quieras, dar clases, hacer turismo o a hacer una obra.
Estando en México le digo a Gladiola y sus compañeros: Tengo idea de un espectáculo de hora y media, voy a escribir textos para que los bailarines hablen. Era sobre la sociedad de consumo y se llamó Año cero. Me quedé seis meses y regresé a mis contratos en Europa. Luego regresé a compartir la dirección del ballet y desde 1976 ya me quedé.
La sede del Ballet Teatro del Espacio en la mexicana colonia Juárez sale de los modelos convencionales para estos espacios.

Michel Descombey y
Galdiola Orozco
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Se imparten las clases de la compañía, los talleres de apreciación, están las oficinas… pero en las noches y las temporadas la sede se convierte en teatro.
MD: Un día, yo estaba en Alemania, y me llaman por teléfono: Hemos encontrado un lugar y queremos saber si vale la pena alquilarlo. Era un taller de coches, no había luz, estaba sucio, había llantas, aceite. Y de ahí viene este lugar que empezó como salón de danza, de ensayo, de clases, pero tuve la idea, de acuerdo con Gladiola, de transformarlo en un teatro completo. Eso nos ha dado muchas posibilidades porque hacemos temporadas de dos meses con una misma obra y llenando el teatro. Inventamos un sistema que enrolla el telón de boca y desaparece… la gente no puede entender cómo puede desaparecer siendo de tela.
Hacemos muchas funciones didácticas, porque es importantísimo que la juventud venga. Le doy un hilo conductor de dónde viene la danza, de por qué la danza, de la relación con el folklore, de los antecedentes de la danza. Eso nos ha permitido hacer un aporte a la danza en general, para que se amplíe el público sobre la danza contemporánea.
En Cuba hemos tenido en varias ocasiones tanto al Ballet Independiente como al Ballet Teatro del Espacio, la última vez en el Festival Internacional de Ballet de La Habana de 1990. ¿Qué recuerdan de sus visitas a nuestro país?
GO: No me comunico con Cuba hace tiempo porque no tengo el tiempo que tenia antes, pero si pienso que las obras que conocí del Conjunto Nacional de Danza son inolvidables y los bailarines que conocí eran buenos. Sí, recordamos a cada uno de ellos: Patterson, Isidro, Clara Luz… todos. Recuerdo cuando fui a verlos y me hicieron una exhibición y bailaron algo de Eduardo Rivero...
Me queda el recuerdo de haber trabajado dentro del evento importante con Alicia Alonso, de las giras que hicimos… y mucho me queda de Cuba acá, porque estuve como dos meses. Vivía ahí mismo, cruzar todos esos árboles, esos verdes, ese clima, respirar todo aquello y trabajar con aquellos muchachos que me impresionaban en la manera como transpiran. Todo esto no ha pasado por alto, queda en mi ser, en mi diario vivir, en mi trabajo, y, naturalmente la nostalgia por verlos, por saludarlos. Entregarse a un trabajo a fondo como el que hacemos ha impedido el regalo de poder ir.
En la Isla recordamos a Michel Descombey por su trayectoria, pero sobre todo por La muerte de un cisne. Para Cuba ha sido como una especie de emblema… ¿y para Michel Descombey?
MD: Es una buena pregunta. El mejor bailarín de la época en la compañía se llamaba Mario Rodríguez. Era muy buen actor además de muy buen bailarín. Tuvo un derrame cerebral que lo dejó paralizado de un lado de su cuerpo y tuvo que dejar la danza. Fue un choque tan tremendo que decidí hacer La muerte de un cisne. Se ve que el cisne está herido en un brazo, justamente el izquierdo, como un ala, del lado que quedó paralizado. Hice la obra en memoria de él y sobre todo el choque que fue tener el mejor bailarín con todo ello. El murió unos años después pero se quedó la obra. Este es el origen de La muerte de un cisne.
Con los maestros Michel Descombrey y Galdiola Orozco del Ballet Teatro del Espacio de México se continuará conversando…
* El autor es profesor, crítico de danza y colaborador de espacios informativos y programas especializados de CMBF, Radio Musical Nacional.
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