La Habana disfrutó del carnaval.
Después de varias fechas, parece que el carnaval habanero se ha estabilizado definitivamente en el mes de agosto, como consecuencia de la variación de algunas de las costumbres, pues en las provincias del Este cubano siempre se ha celebrado entre los meses de julio y agosto, cuando se destaca como la popular celebración de Santiago de Cuba, que se desarrolla alrededor del 25 de julio, Día de Santiago Apóstol, patrono de la ciudad.
El carnaval es un símbolo de la cultura popular. Se cree que tiene su origen en las fiestas paganas de Apis e Isis en Egipto; las dionisíacas griegas, las bacanales, lupercales y saturnales romanas; y en las fiestas celtas del muérdago; renació durante la Edad Media cuando alcanzó su mayor valor artístico en Venecia. Las fechas de celebración varían alrededor del mundo, pero por lo general sucede antes de los cuarenta días previos a Semana Santa, lo que se conoce como Cuaresma, donde se suprime la ingestión de carne, de ahí su nombre proveniente del latín carnem levare, quitar la carne.
Es costumbre celebrar el carnaval durante los tres días que preceden al Miércoles de Ceniza, cuando comienza la Cuaresma, llamados carnestolendas; por eso, en la mayoría de los países de tradición cristiana, el carnaval se desarrolla entre febrero y marzo, aunque en Baviera y Austria comienza el 6 de enero, día de la Epifanía; en Colonia y otras partes de Alemania se inicia la noche del 11 de noviembre; en algunos lugares de Francia y España abre el domingo anterior al Miércoles de Ceniza y cierra el Martes de Carnaval; mientras que en Italia y otros países mediterráneos comienza el Jueves Gordo o Lardero, el día siguiente al Miércoles de Ceniza.
Estas fiestas se caracterizan por bailes de disfraces, máscaras y comparsas, desfiles de carrozas y expendio de comidas y bebidas. Entre los más famosos del mundo en la actualidad están los carnavales de Río de Janeiro, Nueva Orleans, Niza y Santa Cruz de Tenerife.
Pero a pesar de las diferencias de fechas y de características regionales, el carnaval es una fiesta para la danza, para que el pueblo desborde las calles al son de la música, para abrirse al movimiento del cuerpo danzante, a las sensaciones que el calor y la próxima abstinencia de cuarenta días inspiran a hombres y mujeres.
Este año 2008, el carnaval habanero rindió homenaje a dos comparsas que han aportado siglo y medio a la tradición danzaria del pueblo capitalino: la típica e histórica comparsa El Alacrán –que cumple su centenario- y la moderna Los Guaracheros de Regla, nacida en ese ultramarino pueblo hace ahora 50 años.
Por cien años, pobladores del barrio del Cerro han sacado los machetes para advertir a su paso por las calles de desfile: Oye, colega, no te asustes cuando veas al Alacrán tumbando caña, orgullo de mi país, mi hermano. Por lo general, las mujeres van delante de los hombres, quienes avanzan simulando la acción de cortar la gramínea que produce el azúcar.
En determinado momento se hace un alto en el paseo para mimetizar la leyenda que dio origen a la comparsa en 1908, la muerte del alacrán a manos del machete de Tata Cuñengue, y luego hombres y mujeres se unen para continuar arrollando por las calles habaneras en carnaval.
Por su parte, los Guaracheros de Regla pusieron en los primeros carnavales de la Revolución una nota festiva, moderna, elegante, llevando a la comparsa nuevas coreografías al tradicional paso de conga, algunos provenientes del entonces recién nacido baile del casino.
Cargado de juventud, con un vistoso y espectacular vestuario, los Guaracheros salieron del Liceo reglano –donde nacieron en 1958– para traer la contemporaneidad al carnaval habanero, creando una verdadera tradición que acapara cada año múltiples premios en los paseos habaneros.
* El autor es profesor, crítico de danza y colaborador de los programas especializados de CMBF Radio Musical Nacional.
Foto http://www.fotospl.com
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