
La bella durmiente del bosque,
Viengsay Valdés y Rómel Frómeta. |
Al concluir el XXI Festival Internacional de Ballet de La Habana queda la tristeza de cerrar las cortinas de un evento querido y necesario; de despedir a amigos que nos visitan cada dos años, bailarines, observadores, críticos que quieren descubrir cómo este pequeñísimo país puede existir una de las compañías de ballet más importantes del mundo. Pero queda también la satisfacción de mantener el prestigio y la calidad de estos encuentros con la danza de todas las latitudes, estilos y formatos, y de poseer –sin dudas ni chovinismos- los mejores bailarines del mundo.
Sólo estar diez días con programación en tres teatros habaneros y sendos espacios en Matanzas, Cárdenas y Las Tunas, ya es suficiente hazaña. Ante el cierre del Teatro Nacional de Cuba, este año se incluyó el Teatro América, una muy digna sede para los programas combinados, con artistas de México, Francia, Argentina y –por primera vez- la compañía Kim sun hee de Corea del Sur; mientras, el Mella acogió a varias compañías españolas, en especial la de María Pagés con el espectáculo Flamenco y poesía, y a la siempre legendaria Cristina Hoyos.
Sin dudas, uno de los momentos más logrados artísticamente en el Festival se produjo en el Mella: el estreno del tercer acto de Napoli, presentado por los solistas Diana Cuni y Thomas Lund, del Real Ballet danés, y los más jóvenes valores de nuestra compañía, quienes hicieron gala de un profesionalismo digno de veteranos.
En el Gran Teatro estuvo concentrada la mayor expectativa, con las galas y las funciones donde se producían estrenos, reposiciones y actuaciones de parejas y compañías invitadas.
Entre las más emotivas estuvo la del dos de noviembre celebrando el aniversario 65 del debut de Alicia Alonso en Giselle, presentada por Azari Plisetsky, Vladimir Vasiliev y Cyril Atanassoff; las reposiciones de La bella durmiente del bosque y Bach X 11 = 4 X A; nuevas creaciones –no tan insurgentes- de Tania Vergara, Michel Descombey y Ramón Oller; y, aunque no contó con grandes estrellas internacionales, presentó un nivel digno, presidido por el primer bailarín cubano Carlos Acosta en LeBourgeois, en el cual conjugó madurez y virtuosismo.
La lluvia impidió la representación de Shakespeare y sus máscaras en el escenario natural de la Plaza de la Catedral, pero el clima se comportó benévolo para la puesta de El lago de los cisnes en ese espacio mítico de La Habana Vieja.
Lo primero que habría que destacar de esta edición del Festival Internacional de Ballet de La Habana es la gran forma física y artística de la más joven generación de bailarines educados en nuestra escuela cubana de ballet: atendiendo a la diversidad estilística presentada, que recorrió desde la romántica Giselle, la clásica La bella durmiente del bosque, las exigencias del Napoli bournonvilleano, de Las sílfidesfokineanas o del Tema y variacionesde balanchineano, además de piezas de Béjart, Petit y Oller, no creo que muchas compañías del mundo puedan interpretar tantos estilos con bailarines que apenas tienen un año en sus filas, algunos sólo cuentan tres meses de experiencia escénica. Para estos jóvenes las primeras felicitaciones.
Y, por supuesto, agradecer a Alicia Alonso su mágica presencia en funciones y actividades colaterales, sin importarle horario ni fatiga, aún después de tomar ensayos, ocuparse de hechos pedestres pero imprescindibles de la logística de tamaño evento cultural; siempre resplandeciente, viva y activa.
Otro Festival Internacional de Ballet ha pasado a la historia. Dentro de dos años volveremos a perseguir entradas, confirmar visitas y saludar amigos que llegan a la Isla con el afán de conocernos y entregarnos su arte desinteresado, comentar nuestros logros y señalar piadosamente nuestras fallas.
Para 2010 un XXII Festival volverá a descorrer las cortinas de los teatros habaneros y de provincias, y allí estará nuestro siempre renovado Ballet Nacional de Cuba y su guía permanente, ALICIA ALONSO.
*El autor es profesor, crítico de danza y colaborador de los programas especializados de CMBF Radio Musical Nacional. |