
Vida del Ballet Lizt Alfonso |
Culmina un año más, el octavo del siglo XXI. Ahora se impone revisar lo acontecido para hacerlo mejor en 2009.
Como siempre, la danza cubana tuvo gran dinamismo durante este período: he aquí lo más trascendental.
Los eventos inundaron los 366 días de 2008: el XXI Festival Internacional de Ballet de La Habana, la XII edición de Danza en Paisajes Urbanos, el XV Encuentro de Academias de Ballet y el X Concurso para Estudiantes de Ballet continuaron su estela convocatoria; entre finales de marzo e inicios de abril se efectuó la Bienal de la Danza del Caribe en La Habana; la tierra camagüeyana acogió en junio el I Encuentro de Directores de Compañías Folklóricas; y en Guantánamo se celebró el II Encuentro de Maestros de Danza.
Entre los estrenos más significativos pueden señalarse el musical Vida del Ballet Lizt Alfonso, que había hecho su debut en Canadá, donde recibió el Premio al espectáculo más exitoso del año anterior y este año el Premio Dora a la mejor coreografía en un musical también en el país norteño; se presentó la serie televisiva Contar bailando, dedicado a los 50 años del Ballet de la Televisión; las premieres habaneras de Superficie insular, del mexicano Aldo Siles, y Yényere cumá, buena nochede Maricel Godoy por la compañía Codanza de Holguín; el musical Cabaret, por la compañía Mefisto Teatro, con coreografía de Iván Tenorio; las obras Espejos de Julio César Iglesias, y El peso de una isla de George Céspedes, en Danza Contemporánea de Cuba; y dentro del Festival Internacional de Ballet de La Habana, los reestrenos de La bella durmiente del bosque de Alicia Alonso y Bach X 11 = 4 X A de José Parés, y el estreno del tercer acto del ballet Napoli de August Bournonville, extracto de uno de los clásicos del siglo XIX de la escuela danesa de ballet, y otros títulos.
Igualmente, como cada año, nuestras agrupaciones y artistas se presentaron en diferentes escenarios mundiales: las giras de las compañías incluían las actuaciones de Danza Contemporánea de Cuba en las ciudades inglesas de Londres e Itswick, en espectáculos musicales y como compañía independiente, lo que representó su primera actuación en tierras inglesas con esta última condición.
Mientras, en noviembre estrenaba en el Auditorio de Ciudad México el espectáculo CarminaBurana, con coreografía de Georges Céspedes y actuaciones de estrellas de la danza como el norteamericano Rasta Thomas, el argentino Herman Cornejo y los cubanos Anette Delgado y Joel Carreño.
El Conjunto Folklórico Nacional de Cuba se presentó en el Gran Palacio del Pueblo durante las Olimpiadas de Beijing en agosto, además de realizar presentaciones en México, Qatar y Croacia.
Codanza de Holguín actuó en México; En dedans de Camagüey se presentó en Martinica.
El Ballet Nacional de Cuba, entre otros países, visitó Venezuela, con el montaje de la versión cubana de Giselle para el ballet Teresa Carreño; República Dominicana, donde se estrenó A la caída de la tarde de Alicia Alonso, con música del dominicano José Dolores Cerón; Canadá con Cascanueces y Grecia con Don Quijotey Giselle.
Otro hecho relevante en el plano internacional fue el estrenó en el Teatro Real de Copenhague, Dinamarca, de la versión cubana del ballet Don Quijote, por el Real Ballet Danés, interpretada Diana Cuni y Alessio Carbone, invitado del Ballet de la Opera de París.
Figuras cubanas participaron en galas y compañías extranjeras: los primeros bailarines del Ballet Nacional de Cuba Viengsay Valdés y Rómel Frómeta intervinieron como pareja en galas en Portugal, Japón, Argentina y Turquía; mientras, Carlos Acosta lo hacía –entre otras- como artista invitado del Ballet Bolshoi, en la escena de la Ópera Nacional de París en el rol protagonista del ballet Espartaco, lo que le valió el Premio Benois de la Danza 2008 en Moscú, que asimismo, le fue concedido al maestro Fernando Alonso por la obra de toda una vida.
Por su parte, Alicia Alonso, recibió de manos de los Reyes de España la Medalla al Mérito de las Bellas Artes de ese país, junto a otros distinguidos artistas del mundo.
En cuanto a los premios, el joven Luvien Mederos obtuvo el de la Bienal de la Danza del Caribe en la categoría de solos por Coca Cola Dreams; la coreógrafa camagüeyana Tania Vergara se alzaba con el del VI Certamen Iberoamericano de Coreografía CIC 2008 por su obra A los confines de la tierra; los estudiantes de la Escuela Nacional de Ballet Estheysis Méndez, en el Premio de Roma, y Osiel Couneux, en la edición 23 del Concurso Internacional de Ballet de Varna en Bulgaria, obtuvieron medalla a la excelencia artística y de plata, respectivamente. Más tarde, Couneux se alzó con el oro en la competencia de Beijing.
El 29 de abril, durante la gala por el Día Internacional de la Danza celebrada en el Teatro Mella, le fue otorgado el Premio Nacional de Danza 2008 a la maestra y coreógrafa Lorna Burdsall, norteamericana de nacimiento y cubana por adopción, fundadora y pionera de la contemporaneidad del movimiento danzario en la Mayor de las Antillas.
El primero de enero de 2008, la cultura cubana perdía al maestro Alberto Alonso, uno de los pilares de la escuela cubana de ballet y su principal coreógrafo, a la edad de 90 años, en Gainsville, Florida. Luego durante la VII Muestra de Jóvenes Realizadores, se estrenó en Cuba el documental Danza de mi corazón del creador Ricardo Acosta, sobre su vida, reiterado en el XXX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. En julio se estrenó el documental La bella cubana, dedicado a la memoria de Josefina Méndez, realizado por Idania D’Valle.

El lago de los cisnes
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Antes de concluir, hay que recordar la temporada de El lago de los cisnes que presentó el Ballet Nacional de Cuba en el Gran Teatro de La Habana en febrero por la calidad de sus intérpretes, tanto primeros bailarines como los solistas y el cuerpo de baile; y la visita en abril de la compañía francesa Danzomanía, danza-jazz contemporáneo, dirigida por Anne Marie Porras, con la obra Arena, arenas, arenass, y que trajo a la capital cubana, luego de cuarenta años, al gran bailarín francés Rudy Brian, en calidad de maestro de ballet.
Durante el Festival Internacional de Ballet de La Habana nos visitaron figuras internacionales de la talla de Vladimir Vasiliev, Cyril Atanassoff, el coreógrafo español Ramón Oller, las bailaoras Cristina Hoyos y María Pagés con sus compañías, el Ballet Kim sun hee de Corea por vez primera en estos eventos, así como figuras de Francia, Rusia, Dinamarca, México, amén de compañías españolas, venezolanas y mexicanas, entre otros países. El cubano Carlos Acosta realizó dos breves pero brillantes interpretaciones: el solo le Bourgeois y el pas de deux de Espartaco, junto a la solista Nina Katsova, del Ballet Bolshoi de Moscú.
Ha sido otro año lleno de danza, con logros e hitos pero también con carencias y deficiencias: los estragos de los huracanes que nos atacaron dañaron ostensiblemente muchos teatros de provincia, lo que deprimió la producción y redujo las presentaciones. Pero como sucede con otras esferas del panorama nacional, la recuperación no se detiene ni la danza cubana se detendrá para este 2009.
*El autor es profesor, crítico de danza y colaborador de los programas especializados de CMBF Radio Musical Nacional. |