Dentro de lo histórico de la visita del Royal Ballet de Gran Bretaña, hay un hecho que ha pasado inadvertido para los medios y para el público: la primera bailarina Alexandra Ansanelli se despide del ballet de la escena en La Habana.
Nacida en New York, Ansanelli inició sus estudios en la School of American Ballet en 1971 y con solo 16 años fue admitida en el New York City Ballet en 1996.
Al año siguiente obtuvo el premio Princesa Grace de Mónaco como Promesa naciente y, aún siendo aprendiz, interpretó el papel de la Gota de rocío en El cascanueces, versión de George Balanchine.
Para 1998 ascendió al rango de solista y en 2003, luego de un año fuera de la compañía a causa de una lesión, fue promovida a primera bailarina. De inmediato, Ansanelli se ganó un público entusiasta, al cual dejó en estado de schock, cuando anunció dos años después que abandonaría esta compañía.
Posteriormente, apareció contratada en el Royal Ballet como primera solista en 2006, lo que fue otra sorpresa por ingresar con un rango más bajo del que ya había alcanzado. Pero su afán de interpretar los grandes roles del ballet, que no aparecen dentro del repertorio del City Ballet, la llevaron a sacrificar esa posición.
Sin embargo, su bella figura y su ferviente deseo la llevó a ser reconocida primera bailarina en 2007, después de cumplir sus sueños de asumir roles protagónicos en ballets como La bayadera, El lago de los cisnes, La bella durmiente y otros del repertorio internacional como inglés con títulos como Ondina, Los patinadores, Homenaje a la Reina y el papel de Natalia Petrovna de Un mes en el campo, que es precisamente, el que protagoniza en su despedida de la escena en La Habana.
Cuando Monica Mason, directora artística del Royal Ballet, conoció de la decisión de Ansanelli en mayo pasado, dijo estar muy sorprendida, pero está claro que no es una decisión tomada hace cinco minutos. La extrañaré tremendamente. Yo amo como ella es en la escena y siento que ella ha estregado algo especial y muy diferente a toda la compañía. Pero aplaudo su decisión por tener el valor de tomarla. […] Con su cabello oscuro, su cara ovalada y sus grandes ojos, Ansanelli luce como la bailarina soñada por cualquier director de casting.
Lo sorprendente es que la Ansanelli tiene sólo 28 años de edad y no tiene planes de regresar a las tablas ni en Inglaterra ni en los Estados Unidos. Sobre su trabajo con el Royal Ballet la crítica inglesa ha estado dividida entre los que alaban su figura, su bello rostro y su trabajo técnico y quienes le reprochan poca habilidad interpretativa.
Esto, y varias nuevas lesiones que han aparecido, parecen ser algunas de las motivaciones para tan repentino retiro. Sobre esto Alexandra Ansanelli refirió: Me siento completamente una devota a la danza como bailarina, es como un matrimonio. He tenido frente a mí la realización que no me llena completamente como persona.
Como hiciera recientemente la rusa Nina Ananiashvilli en el American Ballet Theater, la Ansanelli se despedirá fuera de su país de nacimiento, y ha escogido esta histórica visita del Royal Ballet para decir su “hasta siempre” este 16 de julio en el Gran Teatro de La Habana.
* El autor es profesor, crítico de danza y colaborador de los programas especializados de CMBF Radio Musical Nacional. |