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  Vindicación de la rumba
  Por M Sc. Ismael S. Albelo*
  albelo267@cubarte.cult.cu
 


Rumba

Desde su propia onomatopeya, “rumba” indica danza. El sonido a bombo y cuero de la propia palabra anuncia que vamos a una fiesta, un jolgorio, un espacio de amplitud de los sentidos más primitivos y del saborear cada músculo y cada hueso del cuerpo del bailador y su pareja.

La rumba no es, precisamente un baile sino un complejo músico-danzario muy explotado por el pueblo, que incluso influye buena parte de nuestros bailes populares. Pero, fuera de la escena folklórica o como acompañamiento de agrupaciones musicales, no ha sido tratada en profundidad por los coreógrafos cubanos, siendo uno de los elementos más identitarios de la danza cubana.

Se estima que su surgimiento fuera en las zonas urbanas del Occidente entre finales del siglo XIX e inicios del XX y es un complejo de bailes que se relacionan por la música, el canto y la danza.

Contrario a lo que pudiera pensarse el nombre “rumba” proviene de España, donde “parranda o francachela” y por extensión se aplica a cualquier cosa frívola de diversión. Su origen humilde, algo marginal, tal vez haya hecho que variantes no folklóricas no se le aproximen lo suficiente. Además del nombre, la rumba tiene otros elementos de origen hispano, como el uso de la décima, el pañuelo y la “bata de cola” en el vestuario femenino. En España existe la llamada rumba flamenca.

En Cuba hay tres formas de interpretación de la rumba: yambú, guaguancó, columbia, cada una con diferentes características tanto en la música como en el baile.

Desde el siglo XIX en circos y teatros se podía disfrutar de bailadores de rumba. Uno de los más conocidos fue Arquímedes Pous.

En las décadas del 20 y 30 muchas parejas de bailes interpretaban la rumba acompañando a las orquestas que actuaban en el extranjero. Estos “rumberos” actuaban en los centros nocturnos habaneros y muchos se hicieron famosos fuera del país y en películas musicales de América y Europa.

Dirigida por el coreógrafo Julio Richard, la superproducción que inauguró en cabaret Tropicana en 1936, Congo Pantera, y contó con varios rumberos como Chano Pozo.

La rumba se extendió por el mundo, junto con el mambo, la guaracha y la conga, sintetizadas todas en una sola intérprete que se hizo comercial y explícita: la rumbera, que tuvo nombres ilustres en Ninón Sevilla, Meche Barba, Amalia Aguilar, María Antonieta Pons, Amelita Vargas, Rosa Carmina, Mary Esquivel, Blanquita Amaro, también recogidas por el cine “de rumberas”, en especial, el mexicano. Desde que en 1935 Carmen Curbelo bailó en la película Rumbade la Paramount, las rumberas proliferaron en el celuloide.

Los mejores rumberos y rumberas bailaban en los espectáculos de los cabarés. En su mayoría eran bailadores empíricos que se adecuaban a la música de la orquesta de turno e improvisaban al ritmo de los tambores.

Fue en 1947 que la rumba entró en la danza profesional por la puerta del gran espectáculo escénico, cuando Alberto Alonso la incluyó en su ballet Antes del alba. Hacia el final de la obra la protagonista, se suicidaba prendiéndose fuego, y el coreógrafo ideó utilizar una columbia, baile para hombres. En la noche llevaba al exclusivo Teatro Auditórium al negro rumbero Chama para que le enseñara a Alicia Alonso los pasos de la columbia que ella ejecutaría en esa escena, lo cual convierte a la prima ballerina assoluta quizás en la primera mujer columbiana en la escena cubana.

Fue también, Alberto Alonso quien creó en 1953 el ballet El solar para una producción del Cabaret Montmartre. Aquella obra se convirtió en la comedia musical Mi solar y el filme del ICAIC, Un día en el solar, ambos de 1965. En todas estas producciones utilizó elementos de la rumba. En 1964 crea La rumba, un solo para la gran bailarina cubana Sonia Calero.

Pocos maestros cubanos han tomado la rumba para sus coreografías: Luis Trápaga con el Ballet de la Televisión; Víctor Cuellar en su ballet Fausto: escena para bailarines; e Iván Tenorio con su Rítmicas, creado en 1973, quizás la más elaborada creación para la rumba escénica.

¿Menosprecio? ¿Discriminación? Actualmente, esta danza no es utilizada como se debe para la danza escénica, salvo en las agrupaciones folklóricas y debe tener mejor suerte en nuestra escena porque sería muy bueno ver cómo el cubano contemporáneo lleva a la danza artístico-escénica una forma tan cubana y reconocida como la rumba.

 
 
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