El Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana abrió el año expositivo 2010 con una muestra que constituye un verdadero acontecimiento cultural en Cuba: El Pop Art en la Colección del Instituto Valenciano de Arte Moderno.
Proveniente del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile, en un recorrido itinerante, que comprendió al Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, la capital cubana acoge la selección desde este 5 de febrero.
Considerada como la mejor compilación de arte pop en España, la exhibición está centrada en la contribución europea a esa corriente y reúne a los artistas que influyeron en la evolución de la vanguardia en el país ibérico.
Pero, siempre es válido revisar algunos datos históricos, esta vez desde la reseña del especialista en artes plásticas Antonio Fernández Seoane:
El Pop Art surgió en Inglaterra en la década de los 60, casi como arte experimental que indagaba en el contexto de la cultura de masas, adquirió su perfil distintivo en los Estados Unidos, acaparando la mayor atención en el mercado de arte del momento.
El también crítico y profesor de la Academia San Alejandro, señala que los cultivadores de la tendencia se apropiaron de motivos, lenguajes y técnicas del arte publicitario, así como del gran formato, la utilización de la planimetría, el color brillante e intenso y otras técnicas comerciales de impacto violento en el espectador que provocaron un sustancial punto de giro en las formas de asimilar, el llamado arte culto.
Las viñetas gigantes de Lichtenstein, la gran lata de sopa de Andy Warhol, las vallas de James Rosenquist, los hombres de yeso de Segal, la inclusión de Batman en el Guernica por el Equipo Crónica, Frazier modelando una botella de Coca Cola con atributos sexuales femeninos; Claes Oldenburg, con sus inflables ostentosos en color, forma y volumen, en rejuego de humor sutil con el espectador, y Tinguely, con las máquinas hacedoras de pintura abstracta, se burlaban de todo lo que en 1959 signaba al buen arte.
Seoane plantea, además, que las estrategias del pop brindaron un marco visual y teórico para la reflexión política y social del presente y facilitaron su pervivencia en las formulaciones post o neo pop.
En su sentido más amplio, esta tendencia legó a las nuevas generaciones una narrativa que aún hoy, sigue siendo vital para las aspiraciones de los movimientos artísticos emergentes.
Así, en el Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bella Artes de La Habana encontramos obras de muchos de los artistas anteriores, como James Rosenquist, el Equipo Crónica y Claes Oldenburg.
Mas, la representación, que llega a medio centenar, incluye a otros excepcionales: Robert Rauschenberg, Jasper Johns, Antonio Saura, Cindy Shermano, Yves Klein, el Equipo Realidad y Richard Lidner, entre otros, hasta completar veinticinco creadores, entre europeos y americanos, que intervinieron en la evolución de la vanguardia española.
06022010/ elz |