La Doctora María del Carmen Barcia Zequeira y el escritor Reynaldo González Zamora. |
Es tradición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, significar a dos intelectuales cubanos.
Este año son homenajeados dos prestigiosos investigadores: la Doctora María del Carmen Barcia Zequeira (1939), y el escritor Reynaldo González Zamora (1940).
Ha obtenido ella, entre otros muchos reconocimientos, los Premios Nacionales de Ciencias Sociales (2003), y de Historia (2006); en tanto, él ostenta, junto a otros lauros, el Premio Nacional de Literatura (2003), y el de Periodismo Cultural (2007).
Aunque el talento y la notoriedad distinguen cada vez a los agasajados de la Feria, en la presente edición se hace evidente el carisma de estas personalidades y la mutua simpatía que se profesan.
Estoy muy bien acompañada con Reynaldo, sentenció la Doctora Barcia Zequeira, a quien no le van las frases de compromiso.
Nos venimos acompañando desde 2003, cuando coincidimos con ser ambos premiados y, desde puntos de vistas muy diferentes: él desde el punto de vista de la Literatura y yo desde la Historia, ambos estamos en definitiva en la narrativa y tenemos muchísimos puntos de contacto en nuestro trabajo.
Por su parte, el varias veces merecedor del Premio Nacional de la Crítica Literaria dijo acerca de su acompañante en el evento:
Me siento realmente de fiesta por compartir con María del Carmen intereses como los que ya comparten nuestras obras, que hace muchos años venían dialogando. Ella escribe una Historia muy vinculada a la Sociología, la Antropología y yo tengo también esos “devaneos” en mis libros de indagación, en mis libros testimoniales y ensayos.
Y, claro, estar con ella es intercambiar experiencias y robarle conocimientos. Ella es una fuente de conocimientos atesorados, indagados y muy documentados. Así que el regalo es doble, es triple.
Contando de sus expectativas ante el intenso programa que pone ante sí la Feria, la profesora universitaria y dueña de una prolija bibliografía comentó:
Quiero que la Feria me sorprenda; es decir, no tengo una preparación especial para ninguna de las cosas que voy a hacer. Me gusta desenvolverme en mi espacio, como si estuviera en mi aula que es donde me muevo cómoda y, por lo tanto, si me preparo mucho, pues realmente me voy a sentir incómoda.
A lo que añadió con picardía:
Todos repiten que es “una gran fiesta” y las fiestas tienen una parte muy agradable, pero tienen otra en la que a veces el festejado se siente agobiado y yo trato, realmente, de no sentirme agobiada por nada.
Al brindar detalles de su participación en la 19. Feria Internacional del Libro 2010, con sede principal la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña del 11 al 21 de febrero, la Doctora Barcia Zequeira señaló:
Habrá una mesa de historia en la que voy a estar y para la cual no he preparado lo que tengo que decir, pero que va a estar inmersa en un tema que yo he venido desarrollando desde hace muchos años, que es el negro en Cuba y, por lo tanto, pues no me voy a sentir molesta, porque cuando uno habla de lo que sabe de alguna forma dice algo que interesa a los demás y creo que de eso se trata.
Después estaré en la presentación de mis libros o en la re-presentación de estos. No porque los represente o lo vaya a hacer de una forma artística; sino porque son libros agotados que se van a reeditar, excepto uno que sí es nuevo y otro que salió el año anterior, pero que pocos conocen que fue el publicado por Ediciones Boloña.
Expresó refiriéndose en ese orden a Mujeres al borde de la Historia, volumen autobiográfico que se publica a partir de merecer el Premio Nacional de Ciencias Sociales; y Los ilustres apellidos: negros en La Habana colonial, que reaparece ahora bajo el sello Ediciones Unión.
Resumiendo su postura como profesional de la Historia y autora de varios títulos acerca de la familia y la sociedad cubana colonial acotó:
Siempre escribo para los cubanos y quiero que lean mis libros. Además, trato de contar una Historia cercana. Una Historia que sin perder cientificidad y academicismo pueda ser leída por todos. No tanto como una novela, pero sí como una narrativa agradable.
Y concluyó:
Los invito a que disfruten de la Historia. De una Historia cercana al ser humano, “profunda”, como me gusta a mí llamarla. De una Historia que les toque de cerca, que los haga revivir y pensar que somos como somos, porque fuimos como fuimos. Y por esos caminos nos va a conducir la vida y también, la Historia.
Igualmente, con felices interrogantes espera Reynaldo el inicio de esta 19. Feria, con papel protagónico:
Este año… bueno, tanto va el cántaro a la fuente hasta que le toca… y se rompe. Pero, espero no romperme en esas vueltas por las provincias, que ya amenazan con ser una gira intensa.
A propósito del recorrido que ambos efectuarán por el país, una vez clausurada la etapa de San Carlos de La Cabaña, observó:
Y tengo además, una fiesta de la imprenta. Estuve pensando si sacar un librito con las cuentas de la electricidad y el teléfono que es lo único que me falta, indicó con su habitual sentido del humor.
Tras confesarse sorprendido por la demanda de algunos de sus tomos que califica de excesivamente culteranos o de temática poco atractiva, el narrador relaciona los que recientemente fueron reeditados especialmente para esta Feria.
Mencionó así las novelas Al cielo sometidos y Siempre la muerte, su paso breve; el ejemplar de testimonios Conversación en Las Terrazas; así como los ensayos Contradanzas y latigazos; La fiesta de los tiburones e Insolencias del Barroco.
Asimismo, el cuento La mujer impenetrable, que le mereciera el Premio Juan Rulfo en 1993 y que publica ahora Ediciones Vigía, de Matanzas.
Estuve unos años dirigiendo la Cinemateca de Cuba y entonces, no podía opinar sobre el Cine. Me preguntaban qué me parecía una película y respondía: “Está en un estante, a la derecha, en tal piso”. Eso era todo lo que podía decir.
Ahora sale un libro mío que se titula Cine cubano: Ese ojo que nos ve y es lo que no escribí mientras lo estudiaba en silencio. El cine cubano es una de mis obsesiones.
A lo que agregó sin perder ese estilo que va de la ironía a la ternura:
Mis coterráneos, mis contemporáneos de Ciego de Ávila han hecho un libro sobre mi obra, lo cual es un gran regalo. Cuando uno forma parte de la obra de otros, es cuando uno se siente acariciado, mimado.
Le agradezco muchísimo a mi pueblo, que forma parte de algunos de mis libros, y a estos amigos que tanto me quieren. Tanto, que a veces me hacen llorar. Esto no es lo que más me gusta. A mí nunca me ha gustado sufrir. No soy masoquista.
Jocoso acotó:
A veces, cuando algún amigo me dice: “yo pasé tanto dolor para escribir este libro”, le pregunto: y por qué lo hiciste si a ti nadie te obliga. ¿O es que te gusta llorar? ”
A mí, no me pasa eso. Estoy de fiesta y muy feliz por compartir con mis colegas. Recuerden que yo también soy de la prensa.
Al abundante número de editoriales presentes, ejemplares a comercializar y novedades literarias; al atractivo programa que trae Rusia como país invitado de honor; a las variadas opciones culturales, la Feria añade este año el encanto de sus homenajeados, a quienes debemos una forma tan cubana y profunda de entendernos como nación.
08022010/ elz
Foto http://alocubano.nireblog.com |