Ángel Augier |
Nunca había escuchado repetir o sugerir tantas veces el citado verso de Antonio Machado como en la mañana en que el Foro Literario de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba evocó la vida y obra de Ángel Augier.
De seguro la cercanía de su fallecimiento -ocurrida el 21 de enero pasado-, el hecho de que se contaría con su participación y sea este el primer acto público de homenaje tras su deceso, contribuyeron al peculiar ambiente que se creó en la ya de por sí íntima Sala Martínez Villena de la UNEAC.
La jornada a él dedicada medió entre las destinadas a José Lezama Lima y Dora Alonso, otras dos figuras entrañables e imprescindibles para la cultura nacional, de cuyos natalicios se cumple también el centenario este año.
El Foro, como ocurre en cada edición de la Feria Internacional del Libro, convocó fundamentalmente a especialistas, aunque no faltaron familiares, allegados y público en general.
Como si se tratara de una cuestión de honor todos querían expresar públicamente sus sentimientos hacia el intelectual revolucionario que subordinó su condición de poeta a la de crítico y periodista por garantizarles mayor servicio social.
Tras las intervenciones de la Premio Nacional de Literatura Nancy Morejón y el escritor Guillermo Rodríguez Rivera arrojando luz sobre el principal biógrafo de Nicolás Guillén, el estudioso del Modernismo, el investigador de la obra de Rafael Alberti y Pablo Neruda; la palabra bajó del estrado.
Entonces, periodistas como Martha Rojas, Gabriel Molina y Luis Hernández Serrano hablaron de su paso por la sección En Cuba de la revista Bohemia, de su preocupación por la pureza de la lengua, de su humildad para con los reporteros principiantes.
Un músico, Rembert Egües, le confirió haber hecho de la crítica un arte; mientras, que Nuria Gregory, directora del Instituto de Literatura y Lingüística, aprovechó para agradecerle su desprendido auxilio en el estudio de los manuscritos del Diario de Campaña de José Martí, cuando ella era una veinteañera.
Pero, la más sentida y sorprendente de las intervenciones fue quizás la que realizó quien durante quince años fuera su chofer, Teodoro Hernández, al hablar de los inicios del Augier revolucionario en la lucha antimachadista, de su rectitud y desinterés que lo convierten en un ejemplo para Cuba.
O las palabras del nieto, Gilberto García Augier, dándonos aquella imagen del octogenario y consentidor abuelo que no se detuvo ante el teclado de una computadora y exigía se le despertara al amanecer.
El cierre lo hizo el documental Ángel Augier, de Miguel Torres, en el que volvieron los testimonios, aparecieron las fotos y surgió la imagen del intelectual hablándonos, mirándonos a los ojos, en tanto, se confesaba un combatiente de izquierda dentro de la cultura nacional y se entrecruzaban en la banda sonora las notas de La bella cubana y La Internacional.
Patriarca de la cultura cubana
Minutos antes de iniciarse la segunda jornada del Forum Literario de la UNEAC, CMBF conversó con la Premio Nacional de Literatura y Presidenta de la Asociación de Escritores de la UNEAC, la poeta y ensayista Nancy Morejón, acerca de sus vínculos con Ángel Augier.
La relación entre nosotros comienza y termina a través de la obra de Nicolás Guillén. Nunca tendré un modo de agradecerle a Ángel Augier todo lo que estudió, toda su atención hacia la obra de Guillén, fueron sus primeras palabras en la entrevista.
En la XV Feria Internacional del Libro ambos fueron los intelectuales agasajados a todo lo largo del evento. Refiriéndose a esta experiencia la autora de Piedra Pulida señaló:
En 2006 nos dedicaron la Feria a los dos y estuvimos por toda la Isla. Realmente él menos que yo, pero también estuvo. Estuvimos en Holguín y estuvimos en Camagüey, donde nos condecoraron con la Orden Nicolás Guillén. Es un ser entrañable para mí.
Al valorar la significación de Ángel Augier en la cultura cubana la igualmente estudiosa del autor de Motivos de Son manifestó:
Hemos perdido al más veterano de los escritores cubanos. Nos vanagloriábamos siempre de que estaba vivo todavía, prácticamente al borde de cumplir cien años. Pudo haber llegado a su centenario y no fue así. Su legado para la cultura cubana es fundamental y esperamos que esto no se detenga aquí ahora, sino que las nuevas generaciones de críticos, de investigadores siempre tengan en su brújula la obra de Ángel Augier.
13022010/ elz |